sábado 7 de noviembre de 2009

blue star




Caminando voy,

en la playa estoy,

voy pensando en el ayer.


Paseando voy,

en la arena estoy,

recordando tu querer.


En mi soledad,

en las olas del mar,

oigo tu nombre, y no estás.


domingo 18 de octubre de 2009

NO MATARÁS



Realmente el camino hacia la salvación está lleno de baches y muchos de ellos bastantes profundos. Nadar y guardar la ropa, a veces no se sostiene y más cuando somos así de reservados a la hora de manifestarse en contra o a favor de algo importante. El qué dirán coarta a la mayoría, ya que nuestra opinión en según que círculos nos puede traer calentamientos de cabeza. La rotundidad en nuestras afirmaciones no siempre suele ser apropiada, y entonces sale a la palestra el listo de turno demandando mano izquierda, no vaya a ser que…

Una sociedad de progreso está basada en las libertades. La libertad está reglada por normas a veces tan injustas que nunca se saben dónde empieza o dónde acaban los derechos. Nuestra sociedad, o sea la sociedad que queremos para nosotros dicta mucho de la sociedad que queremos para los demás. Nuestra libertad, o sea la libertad que queremos para nosotros dicta mucho de la libertad que queremos para los demás. Nuestro egoísmo es el que nos marca la vida, nuestros actos siempre están encauzados para mayor gloria de nuestro ser. Y a veces decidimos por otros cuando realmente vemos peligrar nuestra comodidad y nuestro estatus.

El que les cuenta todo este rollo tiene ahora 44 años. O sea, hace más de 44 años que vi la luz de este mundo, pero en realidad, no sé que día de marzo del año 1964 mis padres decidieron o no, que yo debería de llenar sus vidas. Me puedo hacer la pregunta del millón ¿Cuándo empecé a vivir realmente? ¿Cuándo empecé a luchar? ¿Si mis padres hubiesen decidido interrumpir mi vida antes de nacer?…

Ya sé que esto es pura demagogia, pero callar ante el crimen institucionalizado que es el aborto o sin más, echar la vista hacía otro lado porque es políticamente correcto, va más allá de la hipocresía y más aún cuando queremos hacer creer a nuestros conciudadanos que somos cristianos, católicos y encima practicantes.

Ya sé que la ley está ahí para que se acoja el que quiera. ¿Pero quién se debe de acoger, la víctima o el ejecutor? ¿Cómo se puede llamar ley a algo que permite la extinción de la vida?

Perdón, perdón… pero es que se me ha ido un poco la pinza. No quería decir aborto… ¡que va, que va! No me acordaba que ahora se llama interrupción voluntaria del embarazo. ¡Ah! Y que no se olvide; antes cuando los otros, se practicaron muchos abortos. Perdón, interrupciones voluntarias del embarazo.

NO AL ABORTO.
SÍ A LA VIDA.
SÍ A LA PROTECCION DEL MENOR.

lunes 12 de octubre de 2009

ES LA FE LA QUE NOS AYUDA

En tus manos estoy

Vuelve a salir a la palestra una vez más, la discusión sobre la autenticidad de uno de los iconos más representativos de la Pasión de Nuestro Señor. Es probable que esta dicotomía entre la falsedad o la autenticidad de este símbolo, perdure en el tiempo pues está más que demostrado que hay un interés fehaciente, no ya en manifestar que la Síndone es falsa, sino que la misma no corresponde al sudario que envolvió al Señor. Todavía no he llegado a comprender el porqué de esta cruzada en favor de demostrar que la Sábana Santa es una falsificación y con ello desmontar todo el entramado que rodea a la historia de Jesús, queriendo convertir a Este en una mera leyenda inventada por alguien que tuvo en su día interés en que trascendiera. Me da miedo pensar en los motivos que puedan tener los detractores del cristianismo, y que se agarran a cualquier clavo ardiendo para intentar derrotar lo que en realidad no se puede vencer desde fuera, y que sin duda es la fe de un pueblo. La Sábana Santa es un verdadero icono que representa la pasión, muerte y la culminación de la victoria de la vida sobre la muerte, y que los cristianos la abanderamos como el mayor acto de fe: la Resurrección de Nuestro Señor.

Podemos encontrar en el libro de Julio Marvizón dedicado a La Sábana Santa, una estrofa que dice lo siguiente: “Parecía que se había vaporizado el cadáver emitiendo una extraña radiación que hubiese sido la responsable de la formación de la huella de la Sabana Santa. Cuando se produjo la imagen tuvo que haber una radiación, desconocida para la ciencia, que tuvo que ser igual e todos los puntos del cuerpo. Sólo así, se habrían podido impresionar partes tan diferentes y distantes como la nuca y los pies con la misma intensidad luminosa. Esa energía sólo pudo arrancar del interior del cuerpo. De otra forma no se explicaría que la espalda y el pecho se hubiesen irradiado con igual intensidad. Es muy probable que en el instante de producirse la radiación el cuerpo estuviese ingrávido, en levitación y por eso no quedaron aplanados los músculos dorsales”. Esta explicación científica que recoge el libro de Marvizón, la apostilla él mismo con una pregunta a los creyentes: ¿No es esto la Resurrección?

Creo que está más que demostrado por la ciencia que La Sábana Santa, ya no es que sea una falsificación, sino que en la misma hay una imagen que todavía nadie ha demostrado cómo se produjo. Por lo tanto, es ahí donde radica la controversia, ya que si no hay forma alguna de desarrollar una tesis basada en la ciencia, la cual plasme el proceso de la impregnación de la imagen en el lienzo, de qué hecho sobrenatural estamos hablando.

Al contrario de lo que puedan pensar los detractores de la religión católica, nuestros cimientos no están basados en pruebas sino en fe. A ningún cristiano convencido y fortalecido por la fe, le puede importar que la Síndone sea o no el reflejo de un cuerpo martirizado y que pudiera pertenecer a Cristo. Sin embargo, los enemigos de la religión de Roma se empeñan una y otra vez en buscar con mucho ahínco la manera de tirar por tierra lo evidente; de una forma u otra todo el mundo sabe que Cristo existió y que la realidad de su existencia está más que contrastada. El hecho de que fuera o no el Hijo de Dios vivo, es una cosa que sólo le importa a sus seguidores y que sabemos que no es cuestión de demostrar, sino de creer.

Pero ojo; tal y como he dicho al principio, sería difícil desmontar desde fuera lo que lleva dos milenios siendo una realidad imponderable. La Iglesia jerarquizada en muchos casos alejada de la realidad cotidiana, está cayendo en el error de hacerse cada vez más hermética y distante. Nuestros gobernantes eclesiásticos no deberían recluirse en grandes palacios, y escuchar más y mejor al prójimo. Los grandes rebaños necesitan de buenos pastores, y los buenos pastores están siempre al lado de sus ovejas. Lo que no se puede destruir desde fuera, a veces se puede corromper desde dentro.

viernes 25 de septiembre de 2009

MI PRIMERA MADRUGADA MORADA


Mi primera madrugada morada

A veces es difícil asomarse al mundo con alguna palabra que por más que busco no emerge. Hay veces que la inspiración surge de la inquietud, del desasosiego, también de la alegría o quizás de la tristeza. Pero también la paz interior relaja la inspiración y adormece los sentidos. Todo parece inútil, poco importante o a lo mejor no merece la pena molestarse en delatar tus pensamientos, pero también es conveniente desbrozar la mente aunque sea a costa de regalar al mundo, algo de ti mismo por ínfimo que parezca.

Mucho tardé en tomar el camino de la madrugada y refugiarme en el interior de una túnica morada, posiblemente ofuscado por el colorido de otros derroteros que creí sanos, o por lo menos lo fueron en otros tiempos, y de eso estoy seguro. Mucho de mi vida se fue deseando cubrir mi rostro con un capuz morado, para acompañar al Nazareno en la intimidad una mañana de olor especial. Tengo la certeza -si Dios lo quiere así- que mi primera madrugada se eternizará así como se eterniza en la nostalgia, los benditos sones que compusiera D. Victoriano, a buen seguro por inspiración divina.

Sentir algo especial al regazo de la Imagen Nazarena, gracias a Dios no es patrimonio de nadie y nadie por muy tradicional que se crea, puede cohortar los sentimientos ajenos. Los talantes sectarios se dan de bruces con las enseñanzas de Nuestro Señor, y esas actitudes que se transforman en hipocresía cuando nos encontramos en tesituras protocolarias, producen risa pero de la sarcástica. La “suerte” anida en que la verdad no está en la madera, sino en el Espíritu. Ese Espíritu al que muchas veces hemos intentado manipular, ensombrecer, culpar de nuestros egoísmos y también hemos embadurnado de olores de azahar para justificar nuestro quehacer. Nuestra verdad en tiempos de reflexión produce insomnio.

Escogí el camino morado por propia iniciativa, quizá sugestionado por los aires tradicionales de un pueblo amante de su Nazareno; pero al fin y al cabo lo hice libremente. Lo mismo que libremente me sostuve en caminos de sangre y amargura sin que ahora me tenga que arrepentir de nada. Ocurre, que al final del camino sea uno o sea el otro, si mi Dios me lo permite encontraré la paz y el sosiego en su regazo. Ahora, tres luces alumbrarán mi camino entre tristes sones, acompañado por almas que como yo, buscan la paz iluminados por el canto de un Miserere eterno.