Una de romanos

Romanos
Foto: Antonio M. Medina

En el año 1986 y aún con el dulce sabor de la almendra en mi paladar (propia de los polvorones de la navidad) recibí una notificación de la Cofradía de la Humildad para que me hiciese presente en la Casa de Cofradías, ya que se iba a mantener una reunión de la Sección de Banda de Tambores y Cornetas, con idea de atar cabos para empezar los ensayos con vista a la próxima Semana Santa.

En aquel encuentro había un factor importante que cambiaba el escenario con respecto a años anteriores, y no era otro que la renovación que meses atrás se había producido en el cargo de Presidente de la Cofradía.

Como es lógico, cuando una persona toma posesión de un cargo y más tratándose de D. Antonio Ruiz Guerrero, no cabía esperar más una pequeña revolución (en el mejor sentido de la palabra) que pronto avivaría la llama de una cofradía como la de la Humildad, la verdad sea dicha, un tanto adormecida.

En aquella reunión y tras explicar el Sr. Presidente la nueva trayectoria que debía de tomar la Hermandad, se nos incitó a que formásemos parte del nuevo proyecto. Se trataba de cambiar el Traje de Estatutos de nuestra Cofradía con respecto a la banda, para procesionar en la próxima Semana Santa, ataviados con el traje de romano que tradicionalmente y hasta el año 1975, habían lucido los componentes de la misma.

El proyecto no estaba vacío de esfuerzo. Además del material humano necesario para confeccionar los nuevos atuendos, se necesitaba una inyección importante de dinero (en aquellos años pesetas) para proveerse de todo el material necesario.

Una vez que los presentes expusieron su ideas y comentarios, el Sr. Ruiz Guerrero pasó a la acción dando el primer paso, que no consistía en otra cosa que en confeccionar una lista con todas las personas que quisieran formar parte en dicho proyecto, por supuesto vistiéndose de romano la Semana Santa venidera.

Dado que los anteriores romanos no gozaban de muy buena fama por su adicción al fruto de la vid (cosa seguramente infundada) la confección de la lista estuvo un tanto peliaguda. El primero en traspasar la barrera y además lo recuerdo perfectamente, fue el cofrade Pedro Luque Poveda; al que siguieron otros muchos, entre los que me encontraba yo. De éstos, me acuerdo de algunos nombres: Juan de la Cruz Sierra (padre), Juan de la Cruz Sierra (hijo), Rafael Martínez Redondo, Agustín Expósito Sáez, Antonio Ángel y José Luis Latorre Valenzuela, José y Nicolás García Martínez, los hermanos Antiñolo Piñar, y un largo etc. Al final llegamos a formar (si no recuerdo mal) con 13 trompetas y 15 tambores. Los portadores de timbales, hasta 9, ese primer año desfilaron con la banda de romanos, pero dado el corto presupuesto, no iban ataviados con el traje de Roma, sino con el de Nazareno.

Resuelto el problema de la lista, que como entenderéis se resolvió con éxito, después de pasar dos largos meses de frío invierno ensayando en el camino del cementerio, llegó la Semana Santa y la procesión de la Humildad fue toda una expectación. Los romanos habían vuelto a llevar entre sus sones, al Ecce Homo de Úbeda después de una ausencia de 10 años.

A pesar de algunos titubeos, esta banda tan peculiar y tradicional ha llegado a consolidarse gracias al esfuerzo de tantas y tantas personas, sin otro ánimo que el de luchar por ella. De los que no están entre nosotros, no tengo más remedio que acordarme de todos ellos, pero para no caer en el error de la omisión, sólo citaré a su Alma Máter, que no fue otro que D. Antonio Ruiz Guerrero.

En lo que a mí respecta, sólo tengo que decir que me siento orgulloso de pertenecer a esta Banda de Romanos. Además poseo la vanagloria de haber dejado semilla que ha dado su fruto, y me refiero a que esta pasada Semana Santa, he tenido la satisfacción de haber acompañado a mis Titulares como integrante de la misma, arropado por mis dos hijos: Juan Gabriel (tambor) y Antonio Jesús (clarín).

¡¡VIVA LOS ROMANOS!!

2 comentarios:

Jose Ruiz Quesada dijo...

Amigo Antonio, muy emotivo este recuerdo para el padre de la resurrección de los Romanos, nuestro admirado Antonio Ruiz Guerrero (q.e.p.d.), y a tí, enhorabuena por seguir en la brecha y enseñando el camino a tus hijos. Un saludo.

Antonio Barrionuevo dijo...

D. Antonio Ruiz Guerrero y su esposa Dª. Dolores Valenzuela Alameda, sin duda, fueron en su momento un pilar fundamental para que mi amada cofradía saliera del éxtasis donde se encontraba.Un abrazo.