Paisajes de amor

Paisajes

Desde hace unos días, en un privilegiado lugar de mi humilde sala de estar, cuelga una pintura en la que se puede contemplar un hermoso panorama invernal que podría describir cualquier lugar de nuestro fastuoso y mal cuidado planeta Tierra. Más allá del puro paisaje que pueda contemplar cualquier visitante que se digne a mirarlo, y por encima de cualquier exclamación de estas que surgen por el compromiso de quedar bien, puedo jurar que tras esos óleos bien dirigidos, está todo el amor, todo el cariño que unos hermanos se puedan dedicar.

Así es. Lejos de todo compromiso, lejos de todo interés que no sea el de mantener los lazos que con tanto cariño engendraron Juan y Juana, lejos de toda infamia, está ese limpio afecto que siento por mi hermana y que de igual forma, el suyo se esparce sobre mí. En esta vida tan llena de sinsabores, tan vacía de ternura, tan cargada de odios y rencores alimentados por el simple interés económico, que tantas y tantas familias han destruido, lo único que provoca sosiego es el amor. Pocas veces la vida te brinda la oportunidad de demostrarle a un hermano lo mucho que lo quieres. No todo el mundo tiene la suerte de tener un hermano. Gracias hermana. Te quiero hermana.

2 comentarios:

Jose Ruiz Quesada dijo...

Amigo Antonio, te felicito por ese amor tan fraternal y recíproco que tienes con tu hermana. Hay una frase que dice así: "El amor entre un hombre y una mujer crece y mengua como las fases de la Luna, pero el amor entre una madre y un hijo es más grande que las arenas del desierto".
lo mismo se podría decir entre hermanos, aunque algo menos. un abrazo y gracias por visitar mi blog.

Medina dijo...

Siempre es agradable percibir, esta vez a través de unos sentidos párrafos de sentimientos hechos palabra, el amor entre dos personas, o entre razas, o amantes, hombres, mujeres: hermanos. Te felicito por esa admiración y amor que profesas hacia tu sangre.

Por cierto, Antonio, te he mandado recuerdos a través de Rafa, tirale de las orejas si no te los da. Aprovecho de todas maneras para saludarte por aquí.

Una pregunta: ¿tienes algún lazo de sangre con Nicolas Barrionuevo, el que fuera maestro de Juan Pasquau?

Un abrazo.