¡Menos monos!

Fruto de la exageración, intrínseca de algunos pueblos, a veces por la euforia y otras veces por la soberbia, la mentira, unas veces piadosa y otras con toda la intención del mundo, nos suele acompañar como equipaje que acompaña al peregrino.

Antiguamente, cuando en cualquier coloquio de los que se generaban en las tabernas de vino del país aparecía la euforia, por otro lado debido a los efectos del rico caldo, las exageraciones salían a la palestra casi siempre referidas a las labores del campo; exageraciones, que mucho tenían que ver con la hombría y la capacidad de desarrollo de dichas tareas. Cuando los adornos no había quien los pasase ni tragando pan, se solía recurrir a la boina, de tal forma que los incrédulos contertulios le daban la vuelta a la gorra para que ésta cayese al revés sobre la cabeza y así el que estaba contando la milonga se diera por aludido.

También cuando alguien exagera de alguna forma en cantidades poco creíbles, se suele decir lo de menos lobos caperucita, expresión que a mi entender está reinventada y confundida, amén de que la pobre caperucita en su cuento no hizo exageración alguna, que no fuese otra que la descripción de los rasgos faciales que estaba viendo en su rara abuelita.

Entiendo que la expresión correcta es la de menos monos, y paso a relatarles el hecho que además como no podía ser menos ocurrió en Úbeda.

Existe en la ciudad de los cerros un camino, al que llaman camino o vereda del fraile, jalonado éste por viñedos, hoy olivos, y ubicado en el paraje conocido como hueco de la hoya. Como pueden deducir, el apelativo se debe a que era un camino que habitualmente era transitado por frailes, de los que en Úbeda había un gran número, dada la cantidad de conventos que ocupaban el suelo ubetense.

Los frailes, en su paseo por dicha vereda o camino, solían parar a menudo para hacer algún que otro rezo o lectura de la Biblia. Esta lectura no siempre era ejecutada por el mismo fraile, y una de las veces que le tocó a un novicio, quizás fruto de los nervios, al leer la Biblia dijo: …y dijo el Señor, setenta monos (queriendo decir sentémonos) El Prior con la tranquilidad que pueden dar los años de experiencia exclamó dirigiéndose al lector.

¡Menos monos y lea usted mejor!

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