Artes rastreras

Hace un tiempo, escribí en este cuaderno una reflexión titulada “Quedarse en la consolada” En ella quise plasmar la hipocresía que a veces nos envuelve cuando nos acercamos al mismo JESÚS reflejado en el Nazareno de Úbeda, para pedirle cuanto se nos viene a la mente en el momento mágico de la madrugada morada, y que sugestionados por los sones de un hermoso Miserere, nos encontramos más humanos, más cristianos. Decía que ese sentimiento duraba apenas 10 minutos, y que rechazábamos la invitación que nos hacia Jesús a seguir el camino de la salvación cargando con nuestra propia cruz.

Por entonces no pasaba por mi mente idea alguna que pudiera suponer el acceso a cargos de importancia dentro de la Antigua Cofradía Ubetense, pues para mí ya es bastante pertenecer moralmente a la Cofradía Morada desde que siendo sólo un niño, tuviera la oportunidad en brazos de mi padre, de contemplar mi primera salida de Jesús por la Consolada, momento que me enganchó para siempre a esta hermandad y a su Bendita Imagen. Ese momento tan especial para mí, se ha ido repitiendo a lo largo de mi vida cada Viernes Santo, en el que únicamente las inclemencias del tiempo y el servicio a la Patria han sido causa de mi falta a esa cita.

Indudablemente este hecho no me hace mejor cristiano ni mejor Hermano de Jesús (título que llevo oficialmente desde que D. Andrés Escalzo Martínez, me impusiera la medalla de Jesús allá por octubre del año 1.995) pero sí me da unos derechos que no son otros que los de amar a Jesús y a su Santísima Madre con un único propósito, que es el de intentar ser cada día mejor persona y por supuesto ponerme al servicio de la Cofradía cuando ésta me lo demande.

Sé que un cargo directivo para muchos de los cofrades de la morada hermandad, sería el mayor de los honores. Por ello, hay que entender que todo cofrade tiene el derecho de plantearse las aspiraciones que le apetezcan, siempre y cuando las mismas sólo estén influidas por el servicio a los demás. Un cargo directivo es un cargo honorífico y altruista, y además no puede estar enfocado al incremento del ego propio, máxime cuando el ejemplo ha seguir es el mismo Jesucristo. Optar a un cargo directivo de cualquier cofradía, está reglado por los estatutos o reglas de la misma, y son los propios cofrades los que soberanamente tienen el poder de elegir, lo mismo que los candidatos el de acatar. Entrar en artes rastreras para desprestigiar tocando incluso la honorabilidad de las personas, está muy lejos de ser un comportamiento cristiano, especialmente cuando las críticas vienen de correveidiles que no tienen más excusa que la de ¡a mí me han dicho!

Criticar lanzando mentiras desde estamentos que nada tienen que ver con la religión, aunque mala práctica, cómo ya estamos acostumbrados, lo único que a lo mejor puede generar en el ciudadano de a pie es indiferencia. Criticar, mentir, faltar al respeto en el seno de una asociación religiosa que está llamada a la misericordia y a la santidad, da muy mal ejemplo, y las personas que tienen tal hábito, deberían de replantearse su forma de actuar, si además lo que buscan para ellas es el respeto ajeno.