De bien nacido es ser agradecido

A la memoria de mi padre. Segundo cumpleaños que paso sin su compañía.

Me apetece en este momento, dedicar unas palabras de agradecimiento a todas las personas que alguna vez han hecho algo por mí sin ningún tipo de interés. En mi camino por estos parajes de la vida, unas veces agradables y otras veces algo más difíciles, me he encontrado con personas con nombre y apellidos, que desinteresadamente me han demostrado afecto y cordialidad. Siempre han estado ahí para dar aliento en los momentos difíciles, y también han sabido disfrutar conmigo los más alegres. Nunca me han traicionado. Nunca me he sentido engañado por ellos. Nunca me han mentido. Siempre han ido de frente con la verdad por delante, me haya gustado o no. Siempre me han mirado a los ojos.

En primer lugar y como no podía ser menos, perpetuaré mi agradecimiento a mis padres Juan y Juana que, con su sencillez, humildad, ternura, respeto y cariño, han llenado de amor los días de mi vida, para que yo de igual forma pueda devolver a mis hijos todo lo que ellos me han dado. A ellos les debo lo que soy, y de ellos he aprendido todo lo que sé.

En mis hermanas Paqui y Tomasi, he encontrado siempre complicidad, cariño y respeto. Aunque me hubiese gustado disfrutar más de su compañía dentro del hogar paterno, los buenos recuerdos que me acompañan de la convivencia en el mismo, nunca los olvidaré y los llevaré siempre en lo más hondo de mi corazón.

Tengo verdaderos amigos (muy pocos) los cuales se alegran de mis venturas y a la vez su ánimo, comprensión y apego me han ayudado a superar momentos un tanto difíciles. Una vez me dijeron que los amigos no son los que siempre van juntos, sino los que nunca se olvidan. La vida me ha enseñado lo equivocado que estaba, creyendo en personas que cuando han tenido la oportunidad de demostrar lo que significa la amistad, su falta de valentía le ha abocado y de eso estoy seguro, a ignorar los mandamientos del corazón. También a estos últimos tengo algo que agradecerles, ya que me han enseñado dónde está la traición y además me han mostrado las falsedades de la vida.

Ahora, en estos momentos de mi vida, se me abren otras puertas de experiencia, las cuales las atravesaré con sosiego y quizá con incertidumbre, pero con mucha ilusión y sin temor al fracaso, pues el mismo reside en nuestros complejos y de esos he desterrado unos cuantos. El mero hecho de que personas de gran valor humano y actuando con sinceridad, hayan considerado merecimientos en mí, ya es un orgullo y un motivo para creer en mis posibilidades. A estas personas siempre les estaré agradecido.

En nuestras vidas siempre hay alguien especial. Yo he tenido la suerte de tener y de compartir mi vida, con más de una persona especial. Si de mis lectores alguien tiene hijos, sabe a lo que me refiero. Juan Gabriel y Antonio Jesús son la ilusión de mi vida. Ellos, desde su inocencia y con su cariño desinteresado, han hecho que mi corazón lata más deprisa. Me han enseñado más de lo que yo jamás les podré enseñar nunca. Y ellos sí que siempre han estado ahí.

La mejor maceta la he dejado para lo último. Veintisiete años de mi vida se han escrito junto a ella. Desde que nos conocimos, supimos lo que pretendíamos, que no era otra cosa que pasar el resto de nuestras vidas juntos. Vivir a su lado nunca sido difícil. En ella he encontrado felicidad, complicidad, amistad, cariño, ternura y apoyo. ¡Ah! Se me olvidaba lo mejor. Hace unas manitas de cerdo, “pá chuparse los deos” ¡Te apetece!

8 comentarios:

tomasi dijo...

Dicen que equivocarse es de humanos y rectificar de sabios. Tú te equivocaste al creer en esa amistad, que las circunstancias te hicieron ver que no era verdadera, pero perdiendo se aprende. Has aprendido que ante todo está la familia, tu familia, de la que te sientes tan orgulloso y la que te enseña lo que es el verdadero cariño y apoyo. En cuanto a tus hermanas, puedes seguir disfrutando de su compañía aunque no compartáis el hogar en el que recibisteis el amor y los buenos principios que os enseñaron Juan y Juana, todo es proponérselo. ¡Feliz cumpleaños!

Antonio Barrionuevo dijo...

¿Orgulloso? No hay palabras que puedan describir lo que siento por mi familia.
En cuanto a las "amistades" tengo claro que no me arrepiento de nada de lo vivido pero, más que por otra cosa, por la lección que me ha dado la vida...
Hermana quién lo diría; 44 abriles...
Un besazo.

UBEDARENACE dijo...

¡¡Muchas felicidades, Antonio!! Me ha gustado tu entrada en el blog. Sigue así, has construido y sigues contruyendo un buen blog. Saludos.

Antonio Barrionuevo dijo...

Muchas gracias Francisco Javier. Gracias por pasarte por mi blog y comentar. Saludos

Manuel Madrid Delgado dijo...

Hermosas palabras. Veo que le dedicas la entrada a tu padre muerto y me gustaría recomendarte muy mucho una lectura extraordinaria. El sábado por la noche terminé, con lágrimas de emoción, un libro titulado "Patrimonio. Una historia verdadera", de un novelista americano por el que siento devoción: Philip Roth. En él narra su experiencia como hijo con un padre anciano al que le detectan un tumor cerebral, con el final esperable. Es uno de los libros más hermosos y vibrantes que he leído nunca (y he leído muchos libros a lo largo de mi vida), todo un homenaje de un hijo a su padre que seguro que firmaríamos muchos de los que queremos a nuestro padre con devoción. Una joya que se lee con interés y que al final, ya te digo, logra emocionar con una emoción serena, que es seguramente la más sincera por se la menos melodramática y novelera.
Un abrazo.

Antonio Barrionuevo dijo...

Muchas gracias por tu comentario Manuel.
Voy a seguir tu consejo.
Un abrazo.

Jose Ruiz Quesada dijo...

Amigo Antonio:
Bello canto le dedicas a tus seres queridos, hay una frase que dice: "el amor de un hombre y una mujer crece y mengua como las fases de la Luna, pero el amor de una madre(padre) es más grande que las arenas del desierto"..., y eso te pasa a tí, y a todos los que tenemos hijos...,
Un abrazo José.

Antonio Barrionuevo dijo...

Así es José. Creo que una persona crece y se fortalece como tal, cuanto más amor reparte.
Un abrazo.