Círculos viciosos

Supongo que a estas alturas nadie tiene dudas de que las dificultades que está generando la crisis, son un hecho y además tan peliagudo y tan oscuro, que es difícil vislumbrar una salida cercana. Las “alentadoras” palabras que con tanta contundencia emiten las mentes más optimistas, se dan de bruces con los malos augurios que presagian tanto los más realistas, como otros que sólo buscan controversia y confusión para meter el miedo en el cuerpo a las clases sociales más desfavorecidas e inseguras, seguramente buscando algún tipo de beneficio. Los agentes sociales no llegan a ponerse de acuerdo en los supuestos que han derivado en la crisis que nos afecta, y cuanto menos en la forma de atajar este trance tan siniestro; y es que me da la impresión que de lo que tratan es de arrimarle cada uno el ascua a su sardina.

Sin entrar en profundidades que hagan una reflexión absurda y llena de demagogia, veo que en principio la crisis se basa o se produce a grandes rasgos en la caída del consumo. La cadena, como es lógico se rompe por el eslabón más débil, que en este caso es el trabajador, sobre todo el que depende del sueldo de la empresa privada. La subida de los tipos de interés de una forma descompensada con relación a los sueldos; otros productos primarios que han influenciado de forma negativa los costes de producción; los grandes especuladores que de una forma atroz se han dedicado a aumentar las diferencias entre los precios en origen y los precios que al final soporta el consumidor, han ocasionado que el poder adquisitivo de los ciudadanos haya caído en picado, también ayudado, creo, por la falta de previsión y los aires de grandeza que mucha gente hemos manejado.

Por ahí se oye que mucha culpa la tienen las hipotecas basura de EE. UU; las entidades financieras que han dado más dinero de la cuenta sin analizar debidamente el riesgo; la especulación generada sobre el suelo urbano y la corrupción generada por los listos de turno que han amasado fortunas a raudales; y sobre todo la falta de previsión de un gobierno que parece ser, según dicen, que ha ocultado lo que se nos venia encima por conservar el poder y bla, bla, bla... Lo cierto es que a río revuelto, ganancia de pescadores y al que le ha pillado esta situación con las arcas bien repletas, la operación que ha hecho, ha sido la de echarle la llave al bargueño para que no se escape ni un céntimo.

Mucho me temo que el empresario, en términos generales, a lo que ha ido ha sido a enriquecerse de una forma poco racional, apoyado por una política de empleo que ha favorecido la contratación de personal de forma precaria, con contratos que han rayado la ilegalidad en muchos casos, cuanto menos han favoreciendo el abuso. El poder adquisitivo del ciudadano más humilde, se ha visto afectado por una subida de precios descontrolada, que han generado los impagos de compromisos con entidades bancarias y otras. Todo me hace pensar que alguien se ha comido la gallina de los huevos de oro y ahora quiere que los demás caguemos las plumas.

Los reyes y alfiles han empezado por comerse a los peones, sin tener en cuenta que éstos son los que al fin y al cabo generan riqueza con su trabajo y por consiguiente con su consumo. El círculo vicioso está muy claro: si no tengo dinero no gasto; si no gasto, muchos de los negocios que dependen del consumo de los trabajadores como pueden ser bares, tiendas de ropa, zapaterías, en fin, toda clase de comercios que venden artículos que a priori de alguna forma se puede pasar sin ellos o como poco aplazar en menor o mayor medida la compra, su nivel de negocio bajará, lo que puede implicar la reducción de empleo y vuelta a empezar.

¿Qué pasará cuando no haya peones que comerse?

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