Pleno

No sé si coinciden conmigo en que este año 2008, ya en las postrimerías, quizá haya sido un poco atípico. Lejos de caer en el análisis de la más que triturada crisis, para los que vivimos ciertos acontecimientos que ocupan y dan sentido en gran medida a nuestra vida, la primera mitad de este marchito año ha sido vertiginosa; o por lo menos para mí. No habíamos olvidado el sabor de los mantecados, cuando los sonidos de los tambores de las distintas cofradías de nuestra ciudad, viajaban entre la brisa helada para inundar sus rincones, debido a la premura originada por la temprana Semana Santa. Un carnaval adelantado, un día de Miércoles Santo lleno de Oración, un Jueves helado mezclado entre púrpura y latón con el calor de mis hijos, mi Nazareno aliviado por un fervoroso pueblo, un día del Señor en el mes de María, y María, la Llena de Gracia, a hombros de sus costaleros, recorrió las calles de su parroquia un 31 de mayo inolvidable. Como colofón y después de cruzar los dedos una y mil veces, mi ESPAÑA me hizo vibrar consiguiendo el título de CAMPEONA DE EUROPA.

Aunque los malos tragos se han ido disipando en el recuerdo, todavía hay momentos en los que reverdece la herida, a veces porque el encontrarme con su foto o con su ropa aún impregnada de su olor, abren en mí, llagas que sólo el tiempo cicatrizará o endurecerá. Sin embargo, hoy puedo echar la vista atrás y agradecer a Dios todo lo que me ha ocurrido, pues puesto en la balanza lo bueno y lo malo, sin lugar a dudas la inclinación de la misma está llena de venturas. La incertidumbre ha vuelto a ilusionarme gracias a nuevos retos que han surgido de la nada y que me han colmado de satisfacción. He saneado mi vida con el reencuentro de aficiones olvidadas; he conocido, aunque haya sido a través de aquí, personas que merecen mucho la pena, y sobre todo he contado para mucha gente.

Pronto, San Silvestre nos cerrará la puerta del 2008 y 2009 aparecerá con fuerza, cargado de ilusiones, desafíos e incertidumbres que se irán desgranando poco a poco. Nos volverán a preocupar las mismas cosas y nuestros desvelos formarán parte de nuestra existencia. Llegarán onomásticas, cumpleaños, nacimientos, bodas, bautizos, la temida muerte nos entristecerá y quién sabe, a lo mejor nos toca la lotería. También puede ser que el Madrid gane la décima. Por lo pronto habrá que pensar en positivo y desear que el 2009 sea como poco igual de bueno que el 2008. Ojala se cumplan todos nuestros sueños.

FELIZ AÑO NUEVO.

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