Historia de mi cofradía, con humildad

Corría la primavera del año 1.913, y unos entusiastas semanasanteros entre los que se encontraban Don Ignacio Montilla Sabater, Don Antonio Pascuau Heredero, Don Pedro Sola y D. José Guardia, piensan en crear una nueva cofradía para dar más esplendor a la Semana Santa ubetense. Esta nueva cofradía, se funda en la parroquia de San Pablo y además de rendir culto a su imagen Titular, tiene por objeto llevar el socorro a los hogares más humildes. Adoptan como imagen Titular, la figura de un ECCE HOMO de largas melenas de autor desconocido, venerado popularmente como el Señor de las greñas. Se erige como benefactora de la nueva cofradía, Doña María de Sabater, viuda del ilustre político Don Juan Montilla y Adán, ministro que fuera de Gracia y Justicia en el reinado de Alfonso XIII. El germen ya está creado; y así, despacio pero sin pausa, se va preparando todo para que el próximo año de 1.914, desfile por primera vez por las calles de Úbeda esta nueva hermandad.

El día 14 de enero de 1.914, se ofrece a su Majestad el Rey Alfonso XIII, la presidencia de honor de la cofradía, mediante un pergamino elaborado por el R. P. Félix Romero de la orden de San José de Calasanz. Este pergamino es entregado al Rey en mano.La leyenda del pergamino dice lo siguiente:

“A S.M. el Rey D. Alfonso XIII. Señor: La institución Benéfica Titulada Cofradía del Señor de la Humildad, canónicamente establecida en esta población,unánimemente acordó nombrar a V. M. su Presidente Honorario. En virtud de ese acuerdo y esperando ver satisfechos sus ardientes deseos, expide y firma este título Señor A. L. R. P. de V. M.

Úbeda a 14 de enero de 1.914.”

Igualmente, el Diputado a Cortes por Jaén y Presidente efectivo de la cofradía, D. Ignacio Montilla Sabater, escribe una carta a el Rey Alfonso XIII, solicitando acepte el Título de Presidente Honorario de dicha cofradía. Tanto esfuerzo tiene recompensa; el día 5 de abril de 1.914, el Rey acepta la Presidencia de Honor y designa como representante de su Real Persona en la procesión del próximo Jueves Santo, a Don José Ignacio de Sabater. Todo está preparado.

En la primaveral tarde del Jueves Santo de 1.914, La Real Cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad, hace su primer desfile procesional. Los cofrades lucen en ese día una vistosa túnica de paño en color granate con las bocamangas en raso amarillo; el capirucho, también de raso amarillo, lleva bordado el escudo de la hermandad, con los símbolos de la pasión de nuestro Señor. Portan estos cofrades un varal de cuatro tulipas, construidos en la prestigiosa Casa Madrileña de Meneses. El trono que lleva la Sagrada Imagen de la Humildad, también es de la Casa de Meneses. A las seis de la tarde desde la Parroquial Iglesia de San Pablo y encabezada la comitiva por una veintena de soldados romanos formando una banda de tambores y cornetas, inicia su procesión la nueva cofradía, entre los acordes de la marcha real, para recorrer las principales calles de la monumental ciudad de Úbeda.

El 14 de febrero de 1.921 fallece su primer presidente: D. Ignacio Montilla Sabater. Años más tarde, D. Victoriano García Alonso, compositor afincado en Úbeda, inspirándose en el óbito, compone para la Real Cofradía, la marcha fúnebre El Presidente ha Muerto. Esta marcha fue estrenada el Jueves Santo de 1.924.

Los malos tiempos llegan para esta Cofradía. En los años de la contienda civil, desaparece la Imagen de su Titular, pasto de las llamas. La hermandad entra en declive, quedando entre sus filas apenas 12 hermanos. Para pasar inadvertidos la Cofradía tiene que cambiar de nombre, y así, a partir de agosto de 1.937, pasa a llamarse, Sociedad de Socorros Mutuos La Popular Ubetense. Bajo la presidencia de D. Guillermo Rojas Galey y durante estos años aciagos, la hermandad sigue con su carácter benéfico, ayudando al necesitado.

Después de la guerra civil y tras más de una década de espera, la Cofradía, con nuevos aires y movida por un buen equipo de entusiastas amantes de Úbeda y de la Cofradía de “La Humildad”, resurge para alcanzar el esplendor de otros tiempos. Su presidente, D. Antonio Pascuau Cortés con su junta directiva, reorganiza la hermandad. Dª Patrocinio Sabater de Rivas, dona una nueva imagen obra del escultor Juan Cristóbal. También adquiere un nuevo trono, obra del malagueño Francisco Palma Burgos. Tiene mucho que ver en esta vorágine de acontecimientos el ubetense D. Julián Fernández Campos, benefactor de la Cofradía y presidente honorario. La imagen de Juan Cristóbal no gustó a los hermanos y fue sustituida por otra, del escultor Amadeo Ruiz Olmos, procesionando ésta desde el año 1.954 hasta nuestros días. El esplendor de la Cofradía se fue haciendo patente e incluso fue una de las pioneras en Úbeda en tener una sede social, dotada incluso de televisión, salón recreativo y bar, con un servicio de teléfono.

Un icono que siempre ha caracterizado a la Cofradía de la Humildad, ha sido la banda de soldados romanos. Única en la ciudad de los cerros, siempre estuvo presente en los desfiles procesionales de la Cofradía, desde que lo hiciera por primera vez, allá por el año 1.914. Desapareció momentáneamente en el año 1.975, pero fue rescatada con gran acierto en el año 1986, por la directiva que presidió D. Antonio Ruiz Guerrero. Tras una renovación del vestuario, y la incorporación de nuevos componentes, así como distintos elementos ornamentales, han hecho de esta peculiar banda de tambores y cornetas, que hoy por hoy sea una de las cosas más interesantes de Úbeda y su Semana Mayor.

En el año 1.985, accede a la presidencia de la Cofradía, D. Antonio Ruiz Guerrero. En el mandato de este joven presidente, la Cofradía vuelve a tener un nuevo aire: Se restaura la imagen Titular así como su trono, se da un nuevo impulso a la banda de romanos, y se celebra con gran éxito el 75 aniversario de la Cofradía. Además, el rey D. Juan Carlos I, acepta la presidencia honoraria de la Cofradía, el día 4 de julio de 1.986, tras la petición hecha de oficio, el día 12 de junio del mismo año. Durante el mandato del Sr. Guerrero, fruto de la devoción a la Virgen de muchos cofrades, en el año 1.990 se incorpora como cotitular de la Cofradía, una imagen Mariana bajo la advocación de Nuestra Señora de la Fe; aunque la idea de procesionar una imagen de Mariana surgiera con fuerza en la década de los setenta, hasta tal extremo que un grupo de cofrades, sin contar con el beneplácito de la Junta Directiva, montó un altar en la Fiesta Principal, para dar culto a una imagen de la Santísima Virgen (principios de los 80). Conviene resaltar y si la memoria no me falla, que esa pudo ser la primera vez que la marcha Fe se tocara en una Fiesta de la Hermandad, siendo presidente aún D. Natalio Rivas Sabater. El compositor local D. Manuel Antonio Herrera Moya, la dedicó a la Titular de la hermandad, aunque la misma fue concluida, el día 21 de diciembre de 1971, cuando todavía la Real Cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad no tenía entre sus Titulares imagen alguna de la Santísima Virgen. La imagen de la Nuestra Señora de la Fe, es del escultor Amadeo Ruiz Olmos, y el trono es atribuido a Vicente Castillo, aunque actualmente difiere mucho de la estructura primitiva, ya que fue adaptado a una canastilla nueva, confeccionada por los propios hermanos de la Cofradía.

Continuará....

Breve reseña de la imágenes del Cristo de la Humildad

La primitiva Imagen del Santísimo Cristo de la Humildad, la adquiere la Cofradía del mismo nombre como Imagen Titular, en el momento de su fundación allá por el año 1.913. De la procedencia y del autor de esta Sagrada Imagen, poco o nada se sabe. Tradicionalmente se ha dicho siempre, que era de autor desconocido y que se veneraba en la antigua iglesia de San Millán; otros investigadores la colocan en la iglesia de San Pablo en el momento de la fundación de la Cofradía. La Imagen procesiona desde el año 1.914 en un trono de plata meneses, hasta que fuera destruida en los años de la guerra civil española (1.936-1.939).

Hagamos una pequeña síntesis de lo que pudo ser la verdadera historia de esta Imagen del Santísimo Cristo de la Humildad. El día 4 de enero de 1.882, son aprobados por el Obispo de Jaén unos estatutos de la “Hermandad de Nuestro Redentor y Salvador Jesús bajo sus admirables títulos de la Humildad, Veracruz y Expiración.” Esta hermandad tendría su sede canónica en la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari. Se crea como hermandad benéfica de agricultores. Estos estatutos los vertebran 36 artículos y son firmados el día 18 de noviembre de 1.881, por los fundadores de la Cofradía. Según el artículo vigésimo quinto, la hermandad se compromete a sacar con toda solemnidad desde la Iglesia de San Nicolás, en el día de Jueves Santo, la procesión del Santísimo Cristo de la Humildad y el Viernes Santo de la iglesia de la Santísima Trinidad, la del Santísimo Cristo de la Expiración; ambas por la tarde según se viene haciendo en los años anteriores, acompañados todos los hermanos con luces. Se celebraba fiesta solemne, el primer día de enero en la Iglesia de San Nicolás en honor del Santísimo Cristo de la Humildad.

D. Miguel Ruiz Prieto en su historia de Úbeda, y más concretamente donde describe la Iglesia Parroquial de San Nicolás, extraemos el siguiente texto:

“…Al lado está cerrada la nave y hay una pequeña puerta de paso a la Sacristía, y colateral un altar cuyo retablo es el centro mutilado del magnífico que hemos dicho se quitó de la Capilla mayor. En él se venera al Señor de la Humildad, cuyo título lleva. … La Imagen del Señor de la Humildad, sin ser de mucho mérito artístico, impone respetuosa veneración; estuvo siempre colocada en la Capilla referida anteriormente, con la Virgen de los Dolores.” El mismo Ruiz Prieto en su descripción de la Iglesia de San Millán, dice:

"…En 1.604 se hizo mucha obra en la iglesia y Capilla mayor, consta había cerca de ésta, una Capilla con el título de Nuestro Señor de la Humildad, propia de Diego Ruiz D. Tello, canónigo de la Colegial; estaba muy necesitada de reparos y D. Tello renunció su derechos a ella. La imagen de Nuestro Señor, era un crucifijo, que si no es el conocido hoy por el Señor de la Buena Muerte, no sabemos dónde fue a parar.”

Y si la primitiva Imagen que tuviera la actual cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad, no procediese de San Millán como tradicionalmente se ha dicho, sino que se venerara en San Nicolás, donde tenía su sede canónica la cofradía antes descrita con el titulo de Humildad, Veracruz y Expiración. Se puede pensar, que si esta Imagen era la que se veneraba en San Nicolás bajo la advocación de Nuestro Señor de la Humildad, con toda posibilidad hubiera de haber procesionado en años anteriores a la fundación de la actual cofradía del mismo nombre.

La segunda Imagen que se venera como Titular de la cofradía, procede de una donación de Doña Patrocinio Sabater de Rivas, madre del que fuera presidente de la cofradía D. Natalio Rivas Sabater. La idea era la de reorganizar la cofradía para que se pudiera procesionar lo antes posible. Este nuevo Cristo salió de la gubia del escultor D. Juan Cristóbal y llegó a Úbeda en la Semana Santa del año 1.950 y según me cuentan algunos testigos, estuvo expuesta en el palacio Vela de los Cobos para que el pueblo la contemplara. La Sagrada Imagen se bendice el día 23 de abril de aquel año, en la Iglesia parroquial de San Pablo, y procesiona en los años 1.951, 1.952 y 1.953, bajo palio, en un trono de D. Francisco Palma Burgos de madera dorada. Este Ecce Homo no levantó mucho fervor en el pueblo fiel e incluso fue objeto de alguna irreverencia que otra. La Imagen por desgracia ha acabado en un trastero, en un lamentable estado de conservación. No fue fruto de devoción, pero si es historia de esta Real Cofradía y la historia es patrimonio de todos.

La tercera Imagen del Santísimo Cristo de la Humildad llega a Úbeda el día 8 de abril de 1.954. La gubia que esta vez realiza la nueva Imagen, es de D. Amadeo Ruiz Olmos, que con gran acierto plasma en madera de ciprés un bellísimo Cristo. La talla es de aproximadamente 180 centímetros y representa un Ecce Homo en posición erguida, maniatado por delante y coronado de espinas. De suaves rasgos en general, destaca el rostro donde se puede observar un gesto humilde y de perdón. La nueva Imagen es adquirida por la Cofradía siendo su presidente D. Roque Rojas Salas, y fue elegida de algunas muestras que el escultor trajo en una de las entrevistas que tuvo con la Junta Directiva de aquellos momentos. Procesiona por primera vez en la tarde del Jueves Santo del año 1.954, manteniendo el mismo trono de Palma Burgos en el que procesionara la anterior Imagen sustituida. En el año 1.988, la Sagrada Imagen fue restaurada con poco acierto y sufrió otra intervención de urgencia en el año 1.999. Como curiosidad decir que la firma del autor de esta preciosa Imagen, se encuentra en el interior de la misma a la altura del paladar; se puede observar no con poca dificultad mirando a través de la dentadura. Otro apunte es, que estas tres Imágenes han procesionando bajo palio, y que gracias al esfuerzo de la familia Sabater, se ha conservado a través de los tiempos un rico manto de terciopelo rojo bordado en oro, que han lucido las tres Sagradas Imágenes.

Actualmente el Titular de la Cofradía se venera en la Iglesia Parroquial de San Pablo, en la capilla de San Antonio o de los Sandovales. Se dedica en su honor una Fiesta Principal que coincide con el primer Domingo de Cuaresma, y procesiona en la tarde del Jueves Santo desde la Iglesia Parroquial de San Pablo, recorriendo las principales calles de la monumental ciudad de Úbeda.

Una de romanos

Romanos
Foto: Antonio M. Medina

En el año 1986 y aún con el dulce sabor de la almendra en mi paladar (propia de los polvorones de la navidad) recibí una notificación de la Cofradía de la Humildad para que me hiciese presente en la Casa de Cofradías, ya que se iba a mantener una reunión de la Sección de Banda de Tambores y Cornetas, con idea de atar cabos para empezar los ensayos con vista a la próxima Semana Santa.

En aquel encuentro había un factor importante que cambiaba el escenario con respecto a años anteriores, y no era otro que la renovación que meses atrás se había producido en el cargo de Presidente de la Cofradía.

Como es lógico, cuando una persona toma posesión de un cargo y más tratándose de D. Antonio Ruiz Guerrero, no cabía esperar más una pequeña revolución (en el mejor sentido de la palabra) que pronto avivaría la llama de una cofradía como la de la Humildad, la verdad sea dicha, un tanto adormecida.

En aquella reunión y tras explicar el Sr. Presidente la nueva trayectoria que debía de tomar la Hermandad, se nos incitó a que formásemos parte del nuevo proyecto. Se trataba de cambiar el Traje de Estatutos de nuestra Cofradía con respecto a la banda, para procesionar en la próxima Semana Santa, ataviados con el traje de romano que tradicionalmente y hasta el año 1975, habían lucido los componentes de la misma.

El proyecto no estaba vacío de esfuerzo. Además del material humano necesario para confeccionar los nuevos atuendos, se necesitaba una inyección importante de dinero (en aquellos años pesetas) para proveerse de todo el material necesario.

Una vez que los presentes expusieron su ideas y comentarios, el Sr. Ruiz Guerrero pasó a la acción dando el primer paso, que no consistía en otra cosa que en confeccionar una lista con todas las personas que quisieran formar parte en dicho proyecto, por supuesto vistiéndose de romano la Semana Santa venidera.

Dado que los anteriores romanos no gozaban de muy buena fama por su adicción al fruto de la vid (cosa seguramente infundada) la confección de la lista estuvo un tanto peliaguda. El primero en traspasar la barrera y además lo recuerdo perfectamente, fue el cofrade Pedro Luque Poveda; al que siguieron otros muchos, entre los que me encontraba yo. De éstos, me acuerdo de algunos nombres: Juan de la Cruz Sierra (padre), Juan de la Cruz Sierra (hijo), Rafael Martínez Redondo, Agustín Expósito Sáez, Antonio Ángel y José Luis Latorre Valenzuela, José y Nicolás García Martínez, los hermanos Antiñolo Piñar, y un largo etc. Al final llegamos a formar (si no recuerdo mal) con 13 trompetas y 15 tambores. Los portadores de timbales, hasta 9, ese primer año desfilaron con la banda de romanos, pero dado el corto presupuesto, no iban ataviados con el traje de Roma, sino con el de Nazareno.

Resuelto el problema de la lista, que como entenderéis se resolvió con éxito, después de pasar dos largos meses de frío invierno ensayando en el camino del cementerio, llegó la Semana Santa y la procesión de la Humildad fue toda una expectación. Los romanos habían vuelto a llevar entre sus sones, al Ecce Homo de Úbeda después de una ausencia de 10 años.

A pesar de algunos titubeos, esta banda tan peculiar y tradicional ha llegado a consolidarse gracias al esfuerzo de tantas y tantas personas, sin otro ánimo que el de luchar por ella. De los que no están entre nosotros, no tengo más remedio que acordarme de todos ellos, pero para no caer en el error de la omisión, sólo citaré a su Alma Máter, que no fue otro que D. Antonio Ruiz Guerrero.

En lo que a mí respecta, sólo tengo que decir que me siento orgulloso de pertenecer a esta Banda de Romanos. Además poseo la vanagloria de haber dejado semilla que ha dado su fruto, y me refiero a que esta pasada Semana Santa, he tenido la satisfacción de haber acompañado a mis Titulares como integrante de la misma, arropado por mis dos hijos: Juan Gabriel (tambor) y Antonio Jesús (clarín).

¡¡VIVA LOS ROMANOS!!

El mechero del sastre

Existía en Úbeda un sastre que aunque en su profesión fuese un gran hacedor, ésa no era su mayor virtud. Era una persona que a grandes rasgos se podría calificar de buena. Tuve la gran suerte de conocerla y de vivir gratas experiencias dentro de una institución a la cual él amaba. Se trata de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad, la misma que llevó en su corazón hasta que Nuestro Señor vino a buscarlo un día antes del estío. Sin duda que El Cristo que él tanto quería lo tendrá cerca.

Recuerdo un día de otoño, cuando estábamos en plena faena de feria de San Miguel en una caseta que nuestra Cofradía habilitó para así recoger algunos ingresos extras, me acerqué al Sastre y le di un abrazo de esos que a veces te cortan la respiración. La fatalidad fue, que mi gran amigo tenía en el bolsillo de la camisa un mechero, que al apretón se le clavó un poquito en el pecho, causándole un poco de daño. Dado que su complexión no era muy fuerte, él, decía que posiblemente se le había desprendido un poco la carne. Tanta fue mi preocupación, que al día siguiente en cuanto le vi, lo primero que hice fue preguntarle qué cómo estaba y con voz un poco lastimosa le pedí perdón. Mi sorpresa fue que se quedó mirándome, con esa sonrisa que solía tener siempre y me dijo con el tono de voz que le caracterizaba:

- Barrionuevo no te preocupes que tú no has sido, ha sido el mechero.

Desde aquel momento, a todo el que le preguntaba por el hecho, le explicaba:

- Es que como me quieren tanto estos chiquillos y me dan esos abrazos, pues Barrionuevo me ha dado un apretón; y yo que tenía el mechero en el bolsillo de la camisa, se me ha “incao” en el pecho y me ha hecho un poco de daño. Pero él no ha sido; ha sido el mechero.

El sastre se llamaba Cristóbal, y cuando se marchó se llevó mucho cariño.

El hábito de la mentira

La vida es toda una sorpresa. El cazador ha puesto una trampa y ha caído la pieza que menos se esperaba. Siempre he otorgado el beneficio de la duda hasta que se me ha demostrado lo contrario. Ahora que ha llegado la segunda primavera y hay más perspectiva en el tiempo, me atrevería a cerrar mi tesis y sin lugar a dudas podría describir perfectamente lo que ha sido una obra de manipulación, mentira, traición, hipocresía, vanidad…

La mentira, además de esconderse detrás de la mascara e ir delante del séquito, tiene las piernas muy cortas; podéis comprobarlo vosotros mismos. Se ha multiplicado y ahora se adorna de siete cabezas, como si de un dragón se tratara. Podría describirlas por sus nombres para intentar que no cayera sobre vosotros el odio con el que se alimenta. Como hipócritas, en cuanto no cruzan la mirada, se fustigan, se vituperan, pero no saben estar la una sin la otra; su falsedad es su propio alimento. Ha escogido el arma que menos le va: la humildad. Se apoya en la virtud que menos demuestra: la fe. No tiene ningún tipo de remordimiento al arrojar contra la persona que él crea su enemigo, llamaradas de odio. Como Lucifer, sabe crear tentaciones para aumentar poco a poco su ejército.

Cuando te acerques al templo y él esté dentro bañado de sangre y amargura, mandará a sus ángeles para negarte la entrada. El pusilánime no reparará en el hecho, pues la luz de la vela cegará sus ojos. Otro de sus ángeles portará cetro y desplegará sus alas negras, para pasear por la antigua Roma con gesto plácido. Mirar al dragón me produce lástima. Creo en la justicia y de ella tengo sed.

Mientras el dragón esté sentado en su trono, pocas veces me verás merodear por sus aledaños. La cabeza de la víbora será aplastada por talón justiciero. Pronto sabrán que su veneno salpica a todo el que le rodea. Dar consejos desde el escaparate, usurpa el fin para el que fue creado. Mira dentro de tu cueva y remedia tus males. El ángel negro habla de ti con desprecio. Dejad cerrada la caja de los vientos.

Mirar al presente me causa alegría, al futuro incertidumbre, al pasado tristeza. Pedir perdón, me trae la paz. Perdonar, no tengo de qué. Amar, me produce gozo. Odiar, no sé qué es. Los buenos recuerdos los he guardado en mi corazón, los malos no son recuerdos.