Quedarse en la Consolada


Jesús (21)No hay que convencer a nadie de que una de las tradiciones más arraigadas en nuestra ciudad (a lo que a la Semana Santa se refiere) es la salida cada Viernes Santo de la venerada Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Postrados frente a La Consolada, somos muchos los devotos que en la madruga esperamos con gran impaciencia ese momento mágico, en el que los sones estremecedores de un patético Miserere nos eleven hacia lo más alto. En un alarde de espiritualidad, entre el escalofrío y la lágrima que emerge de nuestro corazón, renovamos promesas, surgen oraciones y brotan sentimientos. Este momento tan entrañable para mucho de nosotros, lamentablemente dura apenas diez minutos. Intensos, pero al fin y al cabo diez minutos.

Apartamos la vista de La Consolada y de la Imagen de Nuestro Señor, y volvemos a la realidad. En muchos casos a una realidad cruel. Nos encontramos de frente con la persona a la que no le dirigimos la palabra, por no sé qué cosa pasó hace algún tiempo. Bajamos la mirada porque somos incapaces de dar una limosna al necesitado, esgrimiendo la excusa que primero nos viene a la mente. Somos incapaces de escuchar a ése, porque su estatus social es inferior al nuestro. No sabemos perdonar; estamos corrompidos por el orgullo, la envidia y la vanidad. Nuestro juicio es implacable, nuestra sentencia inapelable.

Mientras tanto, el Cordero de Dios (reo de muerte) inicia su camino hacia el calvario. Tiene claro cuál es su misión. Pronto entregará su vida para resarcir al humano de sus pecados. En Él no cabe otra cosa que la misericordia. ¡Dios mío, perdónalos porque no saben lo que hacen! Será insultado, vilipendiado, escupido, apedreado, ultrajado. Caerá tres veces, pero como animal de matadero se volverá a levantar para llegar a su destino. Contemplará a su madre, a la que no podrá consolar. Llegará al monte calvario, y allí será despojado de sus vestiduras; lo clavarán en injusto madero entre ladrones, y se burlarán de Él. Al final de un suplicio cruel, entregará su aliento. Después la oscuridad del sepulcro.

Nosotros, plácidamente seguiremos en La Consolada fieles a la cita como cada año, incapaces de comprender el porqué de este holocausto. Nuestra deuda la pagaremos entonando el MEA CULPA, de la manera más hipócrita. Ciegos, eternizaremos nuestro camino hacia el sepulcro, buscando entre los muertos al que vive. Crearemos dioses paganos para continuar adorándolos. Y cada día la senda de nuestra vida se distanciará más del camino de Cristo.

¿Quién es el asesino?

No es cuestión de descubrir ahora que el hombre en su versión más irracional, es capaz de las mayores atrocidades que se puedan cometer en contra de su propia especie. La historia nos ha demostrado que en cuestión de exterminio, ni siquiera la madre naturaleza en las catástrofes más sanguinarias, ha llegado a las cotas de destrucción conseguidas por “el rey de la creación”.

Quedándonos en el siglo pasado, en la II Guerra Mundial hubo más de 60 millones de muertos. Solo en Hiroshima con el efecto de una sola bomba, fueron 120.000 las bajas y los heridos más de 300.000. Lejos de remediar tanta destrucción, la fabricación y el comercio de armas es uno de los negocios más prolíferos y rentables que existen, generando hoy en día un movimiento económico de más de 1 billón de dólares. Las guerras son un buen negocio donde invertir. Los responsables nuestros gobernantes.

El genocidio nazi contra el pueblo Judío, evidentemente no tiene ningún tipo de justificación. El éxodo forzoso de 700.000 palestinos hace ahora 60 años, por la creación del nuevo estado de Israel ¿Qué justificación tiene? El exterminio de las tribus que habitaban el norte América ¿No fue un genocidio? ¿Qué tendríamos que decir del tráfico de esclavos? ¿Qué pasó con los indígenas de las colonias españolas en Las Indias? A Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet, Bocassa, Lenin, Stalin, Ceausescu, Saddam Husein, etc. los podríamos calificar poco menos que de asesinos. Los crímenes que se le podrían atribuir serían miles. ¿Cómo calificaríamos a Harry S. Truman o George Bush e incluso a Tony Blear?

La “sinrazón” siempre ha estado al lado de los poderosos. Nos han sabido vender bien la moto y hemos disculpado y justificado (o por lo menos hemos hecho la vista gorda) la muerte de tantos y tantos inocentes, que como nosotros luchaban por vivir un poco mejor. Pero no hay que quedarse ahí. Cerca de mí y de ti, hay conciudadanos que se están forrando a costa de la explotación más irracional; que no respetan en absoluto la vida. Vampiros disfrazados de buenas personas, que se esconden y engordan detrás de la opulencia. Morralla que intentan beberse hasta la última gota de tu sangre.

El anónimo

Tiene cierta lógica la de que en otros tiempos el anonimato se utilizara como excusa, cuando el declarar ciertas opiniones podía comprometer en gran medida y de una forma negativa al ponente. El seudónimo, también ha sido una escapatoria para personas que han querido difundir sus ideas, en sociedades muy marcadas por algunos caracteres poco propicios.

La tolerancia es fundamental para que una sociedad plural como la nuestra, se desarrolle en armonía. El ciudadano debe tener paciencia para escuchar y mostrar respeto para ser escuchado. Además, fomentar el diálogo, la participación, la igualdad, la formación, etc. debe de ser una obligación para que la sociedad en la que vivimos crezca en la razón. Por consiguiente, creo que esconderse hoy detrás de un anónimo no tiene mucho sentido.

En el presente, existen organizaciones que amedrentan y extorsionan a la sociedad en beneficio propio. Utilizan la omisión del nombre para sus objetivos más irracionales. Aprovechan (como alimañas) la oscuridad del anónimo para intentar ofender, para insultar. No tienen la suficiente gallardía para mostrarse. La mentira, la difamación, el insulto, suelen ser una buena parcela donde ciertos personajillos merodean para hacerse de valor. Crecer en el éxito desprestigiando a los demás es muy sencillo, siempre que tengas quién te escuche.

De todas formas seguiré pensando y hasta que se demuestre lo contrario, que no estoy equivocado en mis reflexiones. Tampoco me agobian ciertas situaciones. Donde hubo oscuridad ahora a luz. Donde hubo tristeza ahora hay alegría. Donde hubo soledad ahora hay cercanía. Donde hubo intranquilidad ahora hay paz. No me arrepiento de lo vivido, pero no cambiaría por nada del mundo, ni un segundo de mi presente.

Los marranos

Un grupo de amigos, tenía por costumbre dedicar las primeras y frescas horas de la mañana, a dar un paseo. El mismo, y dado que el pueblo en el que vivían era más bien pequeño, éste se solía hacer por el campo. Durante el paseo, los componentes del grupo suscitaban un tema de carácter cotidiano y variopinto, en el cual cada uno esbozaba sus opiniones según criterios e ideas propias, haciendo del mencionado paseo un evento dinámico y agradable.

Un día, el debate propuesto fue la política. Dado el carácter apasionado que solemos tener los andaluces, la tertulia tomó tintes un tanto intensos, y el hablar con tono elevado de los amigos, hacía que la conversación profundizara en la distancia.

A un porquero que merodeaba por los aledaños del camino tomado por los tertulianos, la conversación que tan vigorosamente llevaban los amigos, no le pasó desapercibida. Cuando la cuadrilla de andantes hubo llegado a la altura de la piara, el guarda de la manada se hizo presente, y con un gesto un tanto altivo se dirigió a los paseantes en estos términos.

-Buenos días señores. No he podido evitar escuchar la conversación que con tanta energía vienen desarrollando a lo largo del camino. Perdonen ustedes si me entrometo, pero creo que acierto si les digo que no saben de política mucho más que mis cerdos.

Los amigos, un tanto extrañados y molestos por la actitud del joven porquero, no tardaron mucho en dar réplica al muchacho y pedirle explicaciones de lo expuesto verbalmente por éste. El porquero, a pesar de su juventud, aparentaba madurez y sapiencia. Inmediatamente supo calmar los ánimos y dio la siguiente explicación:

-Señores, nunca ha estado en mi ánimo el ofenderles, pero viendo el cariz que estaba tomando el debate que tenían, he querido interrumpirlo para demostrarles que la política no es más que un conjunto de intereses e ideas, que el que las desarrolla las utiliza para acaparar poder y beneficios económicos. Lógicamente, el político que no puede hincarle el diente al pastel, fomenta la crispación, el descontento, el desanimo, etc. En definitiva hacer ruido hasta que las tornas cambien.

-Para que ustedes comprendan mi tesis, les voy a poner un ejemplo, en el que mis cerdos serán los protagonistas.

El joven porquero, aprovechando la cercanía de un pequeño corral, dividió la manada en dos. A la mitad de la manada la agasajó con bastantes bellotas, dejando a la otra mitad, poco menos que sin nada que llevarse al hocico. Los marranos que plácidamente pastaban con las bellotas proporcionadas por el porquero, prácticamente ni se les oía. Su misión era comer y que los componentes del otro grupo comieran o no, les daba lo mismo.

Amigos, los marranos que disfrutaban de hambre, no había forma de callarlos. El griterío era ensordecedor. Lamentablemente la imagen y la actitud que nos demuestran nuestros representantes políticos en ocasiones, se parece a la de los marranos de la historia. Otro gallo nos cantaría si en vez de pensar en derribar al contrario, nuestros regidores se dedicaran a resolver los problemas de la sociedad, que para eso se les paga.

Fiesta de Ntra. Sra. de la Fe

En el día de hoy, los católicos hemos celebrado la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los cielos. Además, los hermanos de la Cofradía de la Humildad de Úbeda, dedicábamos a Nuestra Titular Mariana una misa en su honor en la iglesia parroquial de San Pablo.

Convendría referir que la lista de hermanos de esta Cofradía, está compuesta por un número aproximado de 700 individuos de distinto sexo, de los cuales una treintena son costaleros y otros tantos, en este caso tantas, lucen vistosos y clásicos trajes de mantilla española en la procesión, por lo que tienen una relación muy directa con la Imagen de la Madre de Dios.

Las personas que pertenecen a una Cofradía religiosa de pasión y participan en una procesión de Semana Santa, entiendo que así como el valor, la fe se le debe suponer. Siendo así, no tiene mucha lógica que la asistencia a la misa que esta mañana ha dedicado la Cofradía de la Humildad a Nuestra Señora de la Fe, a lo que a número de cofrades se refiere, no ha llegado ni al 0,5 % de los componentes de la misma. ¿Triste verdad? ¿Dónde está el amor manifiesto de muchos cofrades a su Virgen Titular? ¿Sabemos realmente qué hacemos? ¿Dónde estamos?...

Analizando éste y otros hechos fruto de la desidia con la que se mueve hoy nuestra sociedad, tendríamos que preguntarnos el porqué de algunas actitudes. Como dicen por ahí por esos foros de Dios, somos dignos de estudio.