No matarás

Realmente el camino hacia la salvación está lleno de baches y muchos de ellos bastantes profundos. Nadar y guardar la ropa, a veces no se sostiene y más cuando somos así de reservados a la hora de manifestarse en contra o a favor de algo importante. El qué dirán coarta a la mayoría, ya que nuestra opinión en según qué círculos nos puede traer calentamientos de cabeza. La rotundidad en nuestras afirmaciones no siempre suele ser apropiada, y entonces sale a la palestra el listo de turno demandando mano izquierda, no vaya a ser que…

Una sociedad de progreso está basada en las libertades. La libertad está reglada por normas a veces tan injustas que nunca se sabe dónde empieza o dónde acaban los derechos. Nuestra sociedad, o sea la sociedad que queremos para nosotros dicta mucho de la sociedad que queremos para los demás. Nuestra libertad, o sea la libertad que queremos para nosotros dicta mucho de la libertad que queremos para los demás. Nuestro egoísmo es el que nos marca la vida, nuestros actos siempre están encauzados para mayor gloria de nuestro ser. Y a veces decidimos por otros cuando realmente vemos peligrar nuestra comodidad y nuestro estatus.

El que les cuenta todo este rollo tiene ahora 44 años. O sea, hace más de 44 años que vi la luz de este mundo, pero en realidad, no sé qué día de marzo del año 1964 mis padres decidieron o no, que yo debería de llenar sus vidas. Me puedo hacer la pregunta del millón ¿Cuándo empecé a vivir realmente? ¿Cuándo empecé a luchar? ¿Si mis padres hubiesen decidido interrumpir mi vida antes de nacer?…

Ya sé que esto es pura demagogia, pero callar ante el crimen institucionalizado que es el aborto o sin más, echar la vista hacia otro lado porque es políticamente correcto, va más allá de la hipocresía y más aún cuando queremos hacer creer a nuestros conciudadanos que somos cristianos, católicos y encima practicantes.

Ya sé que la ley está ahí para que se acoja el que quiera. ¿Pero quién se debe de acoger, la víctima o el ejecutor? ¿Cómo se puede llamar ley a algo que permite la extinción de la vida?

Perdón, perdón… pero es que se me ha ido un poco la pinza. No quería decir aborto… ¡que va, que va! No me acordaba que ahora se llama interrupción voluntaria del embarazo. ¡Ah! Y que no se olvide; antes cuando los otros, se practicaron muchos abortos. Perdón, interrupciones voluntarias del embarazo.

NO AL ABORTO.
SÍ A LA VIDA.
SÍ A LA PROTECCIÓN DEL MENOR.

Es la fe la que nos ayuda

_MG_5285aVuelve a salir a la palestra una vez más la discusión sobre la autenticidad de uno de los iconos más representativos de la Pasión de Nuestro Señor. Es probable que esta dicotomía entre la falsedad o la autenticidad de este símbolo perdure en el tiempo, pues está más que demostrado que hay un interés fehaciente, no ya en manifestar que la Síndone es falsa, sino que la misma no corresponde al sudario que envolvió al Señor. Todavía no he llegado a comprender el porqué de esta cruzada, en favor de demostrar que la Sábana Santa es una falsificación y con ello desmontar todo el entramado que rodea a la historia de Jesús, queriendo convertir a Este, en una mera leyenda inventada por alguien que tuvo en su día interés en que trascendiera. Me da miedo pensar en los motivos que puedan tener los detractores del cristianismo, y que se agarran a cualquier clavo ardiendo para intentar derrotar lo que en realidad no se puede vencer desde afuera, y que sin duda es la fe de un pueblo. La Sábana Santa es un verdadero icono que representa la pasión, muerte y la culminación de la victoria de la vida sobre la muerte, y que los cristianos la abanderamos como el mayor acto de fe: la Resurrección de Nuestro Señor.

Podemos encontrar en el libro de Julio Marvizón dedicado a La Sábana Santa, una estrofa que dice lo siguiente: “Parecía que se había vaporizado el cadáver emitiendo una extraña radiación que hubiese sido la responsable de la formación de la huella de la Sabana Santa. Cuando se produjo la imagen tuvo que haber una radiación, desconocida para la ciencia, que tuvo que ser igual e todos los puntos del cuerpo. Sólo así, se habrían podido impresionar partes tan diferentes y distantes como la nuca y los pies con la misma intensidad luminosa. Esa energía sólo pudo arrancar del interior del cuerpo. De otra forma no se explicaría que la espalda y el pecho se hubiesen irradiado con igual intensidad. Es muy probable que en el instante de producirse la radiación el cuerpo estuviese ingrávido, en levitación y por eso no quedaron aplanados los músculos dorsales”. Esta explicación científica que recoge el libro de Marvizón, la apostilla él mismo con una pregunta a los creyentes: ¿No es esto la Resurrección?

Creo que está más que demostrado por la ciencia, que La Sábana Santa, ya no es que sea una falsificación, sino que en la misma hay una imagen que todavía nadie ha demostrado cómo se produjo. Por lo tanto, es ahí donde radica la controversia, ya que si no hay forma alguna de desarrollar una tesis basada en la ciencia, la cual plasme el proceso de la impregnación de la imagen en el lienzo, de qué hecho sobrenatural estamos hablando.

Al contrario de lo que puedan pensar los detractores de la religión católica, nuestros cimientos no están basados en pruebas sino en fe. A ningún cristiano convencido y fortalecido por la fe, le puede importar que la Síndone sea o no el reflejo de un cuerpo martirizado y que pudiera pertenecer a Cristo. Sin embargo, los enemigos de la religión de Roma se empeñan una y otra vez en buscar con mucho ahínco, la manera de tirar por tierra lo evidente. De una forma u otra, todo el mundo sabe que Cristo existió y que la realidad de su existencia está más que contrastada. El hecho de que fuera o no el Hijo de Dios vivo, es una cosa que sólo le importa a sus seguidores y que sabemos que no es cuestión de demostrar, sino de creer.

Pero ojo; tal y como he dicho al principio, sería difícil desmontar desde fuera lo que lleva dos milenios siendo una realidad imponderable. La Iglesia jerarquizada, en muchos casos alejada de la realidad cotidiana, está cayendo en el error de hacerse cada vez más hermética y distante. Nuestros gobernantes eclesiásticos no deberían recluirse en grandes palacios, sino escuchar más y mejor al prójimo. Los grandes rebaños necesitan de buenos pastores, y los buenos pastores están siempre al lado de sus ovejas. Lo que no se puede destruir desde fuera, a veces se puede corromper desde dentro.

Mi primera madrugada morada

1ªmadrugada
Foto: Vicente J Almagro

A veces es difícil asomarse al mundo con alguna palabra que por más que busco no emerge. Hay veces que la inspiración surge de la inquietud, del desasosiego, también de la alegría o quizás de la tristeza. Pero también la paz interior relaja la inspiración y adormece los sentidos. Todo parece inútil, poco importante o a lo mejor no merece la pena molestarse en delatar tus pensamientos, pero también es conveniente desbrozar la mente aunque sea a costa de regalar al mundo, algo de ti mismo por ínfimo que parezca.

Mucho tardé en tomar el camino de la madrugada y refugiarme en el interior de una túnica morada, posiblemente ofuscado por el colorido de otros derroteros que creí sanos, o por lo menos lo fueron en otros tiempos, y de eso estoy seguro. Mucho de mi vida se fue deseando cubrir mi rostro con un capuz morado, para acompañar al Nazareno en la intimidad una mañana de olor especial. Tengo la certeza -si Dios lo quiere así- que mi primera madrugada se eternizará así como se eterniza en la nostalgia, los benditos sones que compusiera D. Victoriano, a buen seguro por inspiración divina.

Sentir algo especial al regazo de la Imagen Nazarena, gracias a Dios no es patrimonio de nadie y nadie por muy tradicional que se crea, puede cohortar los sentimientos ajenos. Los talantes sectarios se dan de bruces con las enseñanzas de Nuestro Señor, y esas actitudes que se transforman en hipocresía cuando nos encontramos en tesituras protocolarias, producen risa pero de la sarcástica. La “suerte” anida en que la verdad no está en la madera, sino en el Espíritu. Ese Espíritu al que muchas veces hemos intentado manipular, ensombrecer, culpar de nuestros egoísmos y también hemos embadurnado de olores de azahar para justificar nuestro quehacer. Nuestra verdad en tiempos de reflexión produce insomnio.

Escogí el camino morado por propia iniciativa, quizá sugestionado por los aires tradicionales de un pueblo amante de su Nazareno; pero al fin y al cabo lo hice libremente. Lo mismo que libremente me sostuve en caminos de sangre y amargura sin que ahora me tenga que arrepentir de nada. Ocurre, que al final del camino sea uno o sea el otro, si mi Dios me lo permite encontraré la paz y el sosiego en su regazo. Ahora, tres luces alumbrarán mi camino entre tristes sones, acompañado por almas que como yo, buscan la paz iluminados por el canto de un Miserere eterno.

Un duro al año

Hay veces que la añoranza nos visita, quizá porque aunque maduros, todavía cuesta desprenderse de aquellos años felices de la niñez. Con el reflejo de aquel brasero de ascuas incandescentes dando a mi cara calor y brillo rojizo, con el aroma de aquellas tostadas de pan y con la voz de mi padre susurrándome al oído una poesía sacada de su brillante memoria, pasaban aquellas mañanas frías de invierno…

I
Monte arriba, cara al viento,
buscando reposo y calma,
íbame yo muy contento,
dándole descanso al alma,

y cuando al alto llegué,
y al dar la vuelta a la cima
un rebaño me encontré
que se me venía encima.

Avanzaban las ovejas
marchando al paso tranquilas,
y pasaban las parejas
al sonar de las esquilas:

y a los últimos reflejos
de los rayos vespertinos
las vi perderse a lo lejos
por los ásperos caminos.

Detrás de ellas, lentamente,
dando al aire una canción
y sacando indiferentes
u mendrugo del zurrón,

venía un pastor, un niño,
un imberbe zagalejo,
que me inspiró ese cariño
que es tan súbito en un viejo.

-¡Hola! ¿Eres el pastor?
-Sí señor, ¿Qué se le ofrece?
-¿Tienes padres? -No señor.
-¿Cuantos años tienes? -Trece.

-¿Y cuanto ganas, amigo?
-Un duro. -¿Al día? ¡Anda maño!
-¿Un duro al mes? -¡Que no, digo!
-¡Un duro al año!

II
Le dejé que se marchara
y en el monte me senté,
y avergonzado, la cara
en las manos oculté.

Pasaron por mi memoria
templos, palacios y reyes,
los aplausos y las glorias,
los discursos y las leyes,

los millones del banquero,
las fiestas del potentado,
réditos del usurero,
ladrones en despoblado,

fortunas mal heredadas
en el tapete perdidas,
cortesanas celebradas
de ricas galas prendidas,

los que de lujo se afanan,
tantas glorias, tanto daño...
y en tanto hay seres que ganan...
¡Un duro al año!

III
¡Un duro! ¡OH Dios!
¡Cuantas veces
lo habré derrochado Yo,
en miles de pequeñeces
que mi gusto me perdió!

En comer y no tener ganas,
en caprichos, en favores,
en vanidades humanas,
en guantes, coches y flores,

en un rato de placer,
en un litro sin valor,
en apostar, en beber,
en humo, en un buen olor...

Y ese duro que se olvida
en cuanto correr se deja,
era un año de la vida
de aquel niño que se aleja...

Y vi que somos peores
todos los seres humanos.
Unos, falsos soñadores;
otros, falsos puritanos

todos en el daño iguales;
ante las llagas sociales;
y hay seres que, en esa edad
que ignoran su propio engaño
deben a la humanidad...
¡Un duro al año!

IV
¡No! Mientras el frío enero,
en una espantosa noche,
mi prójimo, por dinero,
me lleve a mi casa en coche;

mientras de la mina obscura
saque el carbón tanta gente,
pasando tanta amargura
para que Yo me caliente;

mientras de la alegre fiesta
salga Yo, que siento y creo,
y al pobre que me moleste
le mande airado a paseo;

mientras derroche la moda,
y se gasten, grande o chico,
mil duros en una boda.

Mil en entierros del rico,
y hasta el sol desigual sea
que me sirvan de lacayos
ni creo en leyes humanas
ni en el que las bombas tira...
¡Palabras! Palabras vanas.¡
Mentira, todo mentira!

No hay a las penas consuelos;¡
sufrir y siempre sufrir!
¡El Cristo se fue a los cielos,
pero volverá a venir!

Y ha de subir a mil codos
mas alto el nuevo diluvio,
y en el moriremos todos;
y más altos que el Vesubio

Nos ha de ver impasible
ese niño, ese pastor,
ya convertido en terrible
ángel exterminador,

y entre torrentes de lava
gritara de su alto escaño:
-Yo soy aquel que ganaba
¡Un duro al año!

V
Así a mis solas decía,
Solo, en la cumbre del monte,
Mientras el sol se escondía
en el rojizo horizonte,

en la sombra se ocultaban
lentamente las aldeas,
y allá lejos humeaban
las fabriles chimeneas,

entre el ruido y movimiento
de las modernas ciudades,
resumen triste y cruento
de las necias vanidades...

Y allá, perdido en la plana,
cantando, tras su rebaño,
iba aquel niño que gana
¡Un duro al año!

Otra oportunidad

El silbido del intenso viento que se filtraba por la pequeña rendija de la puerta, terminó por despertarme aquella mañana de domingo en el que esperaba haber disfrutado un poco más de un día de merecido descanso. Miré hacia el lado donde duerme mi esposa y pude ver el rostro de alguien que goza de la paz de un maravilloso sueño; su cara reflejaba la quietud con la que puede dormir una niña sin preocupaciones… Algo me ardía en el interior y de repente sentí la necesidad de hacer una visita a la Imagen de Jesús Nazareno, postrada desde tiempo inmemorial en aquel baldaquino situado en el viejo templo. Algo me confundía pues, si era domingo, qué hacía mi túnica morada colgada frente a mí. Me acerqué, y con suavidad quise oler los aromas impregnados en ella de incienso y madrugada. Por un instante quise oír a lo lejos los sonidos de una vieja trompeta llena de lamentos, que acompañaban el tintineo de una veterana campanilla. Jesús… ¿Estoy soñando?

Sin dudarlo me dejé llevar por la emoción y en un momento el morado hábito y yo, éramos una sola cosa. Pronto me encontré en la calle camino del viejo templo, donde sin duda algo maravilloso iba a suceder. De pronto una madre desesperada con un niño en sus brazos me abordó pidiéndome algo de comida. Contrariado por la situación, le eché la primera excusa que se me vino a la mente, para evitar el contratiempo ¿Cómo podría ayudar en este momento a esa mujer? Llego tarde a una cita importantísima. A lo lejos pude adivinar la silueta de una persona que me era familiar. Sin dudarlo y refugiado en el interior del antifaz de mi túnica, pasé de largo por miedo a que me contara alguna historia de las que en su boca solían hacerse eternas; pobre hombre pensé; no tiene quién le escuche. El camino se eterniza. Seguía oyendo la campanilla y los broncos sonidos del latón ¿Será verdad que es Viernes Santo?

En la esquina de una oscura callejuela que sirve de atajo para acceder a las principales calles de la ciudad, alguien rebuscaba entre la basura de unos sucios contenedores. Con cara lastimosa me pidió un poco de ayuda, pues llevaba varios días sin comer. No sé qué hacer y sigo mi camino hacia el encuentro con Jesús Nazareno. Después de un eterno caminar conseguí llegar a la vieja iglesia. Mi túnica había envejecido y la luz de mis tulipas estaba casi marchita. Una auténtica muchedumbre rezaba postrada delante del altar y por un instante pensé… ¿Qué hace toda esta gente? ¿A quién rezan? ¿Dónde está Jesús Nazareno? Aturdido pregunté a los allí presentes y observaba cómo reían a mis espaldas. Sus murmullos hacían daño a mis oídos… ¡pobre hombre no ve a Jesús, pobre hombre no ve a Jesús! El miserere sonaba tosco y poco acompasado. El sonido de la campanilla era estrepitoso y las trompetas por más que les soplaban no esbozaban nota alguna. Gritos desesperados apenas brotaban de mi garganta… ¡Jesús, Jesús!

El sonido del despertador interrumpe otro día más mi sueño. A mi lado, mi mujer duerme plácidamente rodeándome con sus brazos. Son la siete de una madrugada cualquiera y pronto amanecerá para dar paso a otro día de trabajo. Tengo la garganta seca y los ojos mojados de lágrimas... Uff… todo ha sido un mal sueño. Al lado de la mesita, una vela morada acompaña a una pequeña estampa de Jesús Nazareno…

El móvil que nos domina

¡A lo qué nos hemos acostumbrado! Me viene a la memoria el recuerdo de la primera vez que accedí a la alta tecnología en lo que a comunicación se refiere, con la compra de un celular, como dicen por ahí, (que por cierto no me lo compré, sino que fue un regalo que iba dentro de una promoción por la compra de un lote de chupa chups) y comparándolo con los ingenios del momento, parece que hubiesen pasado más de cien años desde los primeros “ladrillos” a las maravillas tecnológicas que hoy por hoy nos acompañan. Sin ir más lejos, mi primer teléfono móvil fue un Nec (marca que llevo años sin ver) y ahora gozo, después de unos doce años, de un Samsung 3G con miles de cosas que ni utilizo ni sé para qué sirven. La verdad es que parece mentira que una cosa tan pequeñita y a veces tan ruidosa y estridente, se haya adueñado de esta manera de nuestras vidas.

A parte de las asistencias primitivas que nos brinda tal artefacto (ya se saben las que son) hay otras que sin querer le hemos dado nosotros y que nada tienen que ver con las que en un principio fueron la causa de que el mismo se integrara en nuestra sociedad. Juegos, música, SMS, GPS, MP3, Radio, etc. se une a un elenco de prestaciones que han hecho que hoy un teléfono móvil sea imprescindible en nuestra vida. No obstante otro de los usos para los que lo hemos destinado, ha sido para engrosar el repertorio de artes que utilizamos a la hora de ignorar o eludir a nuestros semejantes; unas veces con razones poderosas y otras veces demostrando la poca educación de la que se hace gala. Echarse el móvil a la oreja cuando queremos evitar un saludo u otra cortesía, es algo cada vez más utilizado, y es que no sabemos a dónde agarrarnos para demostrar el in crescendo de nuestra irracionalidad. También la dependencia de su uso, a veces pone en riesgo nuestras vidas cuando sin pensar en lo que hacemos, por un instante nuestra atención se difumina llamados por ese susurro mortal en el que se puede convertir el diminuto ataúd que nos controla.

Lo cierto es que el teléfono cambió nuestra vida achicando distancias, y en su versión de móvil nos hizo llevar con nosotros la confianza de que en todo momento estamos en contacto con el mundo, para lo bueno como también para lo malo. Pienso que lo mismo que hemos ganado en comodidad, de igual forma hemos perdido intimidad y libertad. Para muchos de nosotros, cuando en algún momento entramos en una zona en la que no hay cobertura, supone de algún modo un alivio; aunque para darnos ese respiro a veces sólo bastaría pulsar el botón rojo pero, ¿Quién se atreve?

PD. Pronto tendremos que hacer uso de nuestro coche para disfrutar de las merecidas vacaciones. Por favor, apaga el móvil cuando estés conduciendo y regresa sano y salvo.

Ante todo, Jesús

_MG_1660Una sociedad necesita para su crecimiento apoyarse en la innovación, en la renovación y también en la conservación. Generar nuevas ideas y nuevos proyectos que a priori nacen con la intención de avanzar en la investigación de distintos campos, ya sean tecnológicos o científicos, e incluso la puesta en marcha de nuevos mecanismos sociales que forjarán beneficios comunes evitando el anquilosamiento de sectores tan necesarios para mantener una calidad de vida aceptable, podríamos llamarle innovación; ésta nunca debe de ser un acicate para el enfrentamiento entre clases o entre personas con distinta forma de pensar. Por consiguiente, la acción innovadora siempre deberá tener el objetivo de proyectar nuevas ideas con la intención de crear y no de destruir, dando por hecho que una reforma si en su caso fuese traumática, más que una innovación sería una revolución, no siempre necesaria, amén de los perjuicios que en primera instancia se podrían producir.

La renovación siempre precisa, bajo mi opinión se debe de hacer a través de un estudio y punto de vista lógico que genere confianza en la misma, teniendo sumo cuidado en la elección de los medios a emplear; pues una renovación mal encauzada o mal estudiada, puede suponer que el remedio sea peor que la enfermedad. Es cierto que hay que renovarse o morir, pero no es menos cierto que todo en este mundo requiere paciencia, estudio y esfuerzo. Hacer llamadas a la renovación o a la innovación es muy fácil, pero crear compromisos de trabajo y esfuerzo está algo más complicado. Hay personajes que suelen avivar el fuego de la innovación y la renovación con palabras, pero a su vez son incapaces de alimentar el mismo para mantenerlo.

Dejarse seducir por modas importadas de otros lugares y despreciar nuestra tradición de forma radical, dice muy poco de un pueblo. Pensar que lo foráneo es más práctico o más bonito sin ningún tipo de razonamiento lógico, y además intentar instalarlo en nuestro entorno sin más, es absurdo. Conservar las tradiciones entregadas por nuestros predecesores, es prácticamente una obligación. Las tradiciones están basadas en la esencia, en lo que nunca se puede ni se debe cambiar. La tradición crea carácter y fortalece a un pueblo generando en él unión e identidad. Lo tradicional nunca se debe ver afectado por las innovaciones y renovaciones venideras, si las mismas no agreden al tronco, es decir, a lo fundamental. Innovación y renovación tienen sentido cuando las mismas estén enfocadas al mantenimiento, la conservación y la mejora de la idea primitiva, o sea, de la esencia.

La conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, unificada en toda la Iglesia desde el año 525, dio origen a la institución de actos que recordaran a través de los tiempos, los distintos hechos acaecidos a Nuestro Señor desde su entrada en la ciudad de Jerusalén, hasta la Resurrección. Las procesiones cristianas, aunque no se sabe su origen con exactitud (las primeras procesiones podrían remontarse al siglo I. Por ejemplo en la antigua Edesa siendo rey Abgaro V, se procesionaba el “Mandylion archeiropoiéton”) adquieren una enorme importancia a partir del Concilio de Trento (1.545 al 1.563). Las primeras procesiones de Semana Santa, dado el alto índice de analfabetismo que residía en la sociedad, fueron utilizadas como catequesis, donde el pueblo encontró de una forma sencilla, la enseñanza de todo lo que fue la Pasión de Jesucristo. Pronto calaría en el pueblo de Dios esta forma de manifestar la fe, seguramente necesitando éste, el refugio de lo espiritual y del acercamiento a la figura de El Mesías.

Las cofradías o hermandades religiosas, no deben su origen a las procesiones de Semana Santa. Sin embargo, las que se fundan y crecen al amparo de la misma, toman especial protagonismo a partir del siglo XVI; sobre todo, en algunos lugares como podría ser España, donde especialmente la Semana Mayor se vive de una forma tan peculiar como intensa.

La Pasión y Muerte de Nuestro Señor, reflejada en la iconografía desde tiempos inmemoriales, adaptada ésta a la manifestación pública de la fe cristiana, ha levantado desde siempre un excesivo fervor entre el pueblo creyente. Además de sacar en procesión las Imágenes de Cristo en Semana Santa, las mismas eran utilizadas para rogativas dirigidas a paliar las desgracias más comunes como las epidemias o la sequía. El pueblo humilde siempre ha encontrado refugio en las Imágenes Sagradas, viendo en ellas al mismo Cristo Redentor o a su Santísima Madre. En torno a éstas, se crean y se vertebran a través de reglas o normas, las primeras asociaciones religiosas que más tarde darán origen a las cofradías, cada una con sus peculiaridades y su forma de hacer.

Aunque se pueda pensar que el principio de las cofradías fue el carácter benéfico desarrollado alrededor de una advocación, en realidad no es así. Las cofradías de Semana Santa, unen dos elementos primordiales: primero el de la contemplación de la Pasión y Muerte de Cristo, y segundo el de la imitación de los dolores de Jesús en su Pasión y Muerte, por medio de una penitencia pública llevada a cabo en la procesión.

En Úbeda se tienen noticias de la existencia de las primeras cofradías desde 1551, aunque tan solo la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la de Nuestra Señora de la Soledad, han perdurado en el tiempo. Las demás cofradías de Semana Santa existentes en nuestra ciudad, son bastante más modernas, siendo fundadas o refundadas casi todas en el siglo XX, con excepción de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y la Cofradía del Santo Entierro de Cristo, que se fundaron en el siglo XVII.

En los estatutos modernos de las mismas, se contempla la manifestación pública de la fe como uno de los actos más importantes de las cofradías, pero no el que más. Adquieren igual protagonismo el culto privado, en el que cada cofradía lo ha adaptado a su naturaleza, la formación cristiana del cofrade consistente en la inculcación de las ideas cristianas sobre la mortificación y el sacrificio, además de la esperanza en la resurrección y sobre todo el ejercicio de la caridad cristiana entre los integrantes de la cofradía, amén de desarrollar y participar en todas aquellas acciones enfocadas a la caridad desde las Comunidades Parroquiales.

En cuanto a las recomendaciones que hace la Iglesia sobre el acto de manifestación pública, ésta, anima para que dicha manifestación sea lo más espiritual posible. Los cofrades y por ende los cristianos, al salir con nuestros Titulares a la calle, debemos actuar con coherencia, teniendo muy en cuenta que ante todo somos cristianos, además de los representantes y portadores de las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, basadas en la caridad, humildad y misericordia, todas ellas encerradas en el amor al prójimo. No somos el escaparate de un pueblo o de una tradición, sino de La Iglesia y por consiguiente debemos de huir de todo protagonismo personal, desterrando cualquier aspiración que no sea la de la representación específica de la Pasión de Cristo, bajo la advocación representada en las distintas Imágenes Sagradas.

Las primeras imágenes que nos llegan de las procesiones de Semana Santa, se remontan a finales del siglo XIX y principios del XX, gracias a la fotografía. El cinematógrafo, como exponente de la revolución que supuso la grabación de las imágenes movimiento, también ha hecho que podamos contemplar algunas procesiones de principios del siglo XX, en las que se pueden observar las peculiaridades del momento.

Como es lógico, en Úbeda también se guardan imágenes de las procesiones de antaño. Sin necesidad de esfuerzo, podemos adivinar como las cofradías ubetenses han ido evolucionando, a lo que a imagen externa se refiere (Imágenes, tronos, atuendos, atributos, etc.). Gracias a la documentación escrita, plasmada unas veces en los documentos internos de cada cofradía (actas, legajos y correspondencia) y otras veces en la prensa y documentación guardada en archivos públicos, también podemos indagar en los ámbitos burocráticos y saber del funcionamiento interno de las mismas. En la faceta espiritual poco se ha debido de cambiar, pues el hecho de acompañar a nuestros Titulares en una procesión, produce en nosotros algo difícilmente explicable con palabras y que es común a todos los cofrades que han tenido la oportunidad de hacerlo con sentimiento cristiano.

Tomando como ejemplo la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y no profundizando mucho en el tiempo (no es un trabajo de investigación éste) basándonos en las imágenes más antiguas de las que disponemos, podemos intuir que esta cofradía poco ha cambiado en su forma de manifestación externa. Salvo la renovación de Imágenes y tronos, por otro lado obligada a consecuencia de la barbarie humana llevada al extremo más irracional en los tiempos más oscuros de nuestra historia más reciente, lo que ha sido su protocolo y su organización prácticamente siguen con la misma estructura. De igual forma, el fervor y el apego de los devotos de Nuestro Padre Jesús Nazareno a esta Antigua Cofradía, sigue de forma incorrupta perdurando en el tiempo. El recibimiento que hace el pueblo de Úbeda a Jesús del Paso delante de la emblemática puerta de La Consolada, acompañado el momento por los sones de un patético Miserere que desde 1873 inunda las madrugadas de los viernes santos ubetenses, no es más que la demostración de que por encima de toda banalidad ilógica, está la devoción de un pueblo a su Nazareno.

La búsqueda de la exquisitez, de la calidad, de lo intrínseco, no se debe de hacer pisando por el filo de la navaja. Los cofrades debemos de estar preparados para lo que se avecina, que a todas luces parece ser que no son buenos tiempos. Por ello, nuestra formación cofrade y por lo tanto cristiana debe de ser una tarea constante y excelente. Deberíamos cerrar nuestros ojos a lo superfluo y a lo que confunde. Hoy por hoy, muchos ajenos se están aprovechando de nuestras creencias y de nuestro buen hacer por el mantenimiento de una tradición cristiana y se mezclan entre nosotros sólo y exclusivamente para satisfacer orgullos e intereses económicos, amén de la búsqueda de un escaparate que les catapulte al poder que ejercerán siempre en beneficio de sus propios intereses. Muchos de los que llegan a nuestras cofradías hoy, son los mismos que desde un punto de vista nada acertado, instigan críticas sin piedad contra la Iglesia y contra los feligreses, con un criterio muy injusto.

Nuestras cofradías, afectadas en mayor o menor medida, por la carencia de los valores humanos que está sufriendo nuestra sociedad, tendrían que entender que los cambios que se dirijan para luchar contra la posible decadencia que pueda surgir, deben de estar enfocados a la formación y a una gran apuesta por la calidad cofrade más que por la cantidad. De nada vale el esfuerzo de un solo día, para el resto del año estar al margen no sólo de tu cofradía, sino también de la propia comunión eclesial.

Para terminar y como reflexión, pensad que los Hermanos de Jesús debemos de estar orgullosos de lo que somos y de lo que representamos. Debemos de estar orgullosos de que a nuestra cofradía, poco o nada le han afectado las modas pasajeras que nada tienen que ver con la espiritualidad ni con el recogimiento, que produce el acompañar al Nazareno por la calles de Úbeda la madrugada del Viernes Santo. Ser Hermano de Jesús, es algo más que vestirse de morado un Viernes Santo cualquiera; es ser el representante de una tradición que desde hace más de cuatrocientos años, ha sido el alivio de muchas almas que han visto en el Nazareno la luz que le ha alumbrado la vida.

Artículo para la revista Jesús, de la Cofradía de Jesús Nazareno de Úbeda.

Si lo sé, no abro

Parece que fue ayer, pero de aquel domingo que apuntaba tan alto a lo que esplendor se refiere, han pasado casi 20 años. En la vida hay anécdotas difícilmente olvidables, y más cuando las mismas vistas desde la distancia, resultan un tanto graciosas. Aquel domingo de abril, el cielo no podía estar más azul y el brillo del Sol inundaba cualquier rincón del pueblo. Los sones de la magnífica banda de tambores y cornetas de una cofradía, alegraban la mañana y anunciaban a los ubetenses la buena nueva. El aire que transportaba los aromas de una primavera casi recién nacida, renovaba el ambiente de mi casa. Con celeridad, nos preparábamos para contemplar por las calles de este maravilloso pueblo, una bella imagen en procesión... ¡Qué bonito me ha quedado!

Por aquel entonces, vivíamos enfrente de la parroquial iglesia y nuestro balcón en tiempos de Semana Santa, ejercía de maravilloso palco desde donde podíamos contemplar, las salidas de las cofradías que residen en este templo. Aquella mañana de domingo, cuando todo estaba dispuesto para que la cofradía iniciase su procesión, yo desde mi balcón, me preparaba para embelesarme con tan maravilloso momento. En un instante oí que el timbre de mi casa sonaba con insistencia, y presto me dirigí a identificar al intruso que lo machacaba con su dedo. Cuando cortésmente pregunté quién era, sorprendido descubrí que quien osaba llamar a mi puerta en tan intempestiva hora, era una bella señorita ataviada con el clásico traje de mantilla española, pidiendo por favor entrar en mi casa para utilizar el baño.

Por las muecas que hacía la señorita en cuestión, debía estar a punto de “reventar” y analizando después los hechos, así hubiese sido si no me pilla al hilo; digo, a mí no, a mi retrete. La muchacha con las prisas y con la idea de no quedarse en tierra, y partir acompañando la procesión en la hora justa, apenas tuvo tiempo de evacuar y subirse la ropa, dejando en mi casa un “mandao que pa qué te cuento”. Por entonces no existía en el pueblo ningún camión de desatranque ni nada que se le pareciese, así que podéis imaginar lo que pasó con aquella deposición (así en plan fino.

En fin que la susodicha mantilla se alivió lo suyo, a mí me jodió lo mío, y todos tan contentos. Así que cuando una mantilla llame a vuestra puerta, tened cuidado, y por si las moscas decid que el retrete está roto.

El refugio de la oración

Oración (16)Gracias a personas que en algún momento se ilusionaron con un proyecto enfocado a plasmar las enseñanzas de los Santos Evangelios de una forma tan eficaz como ilustrativa, en el que desde la persona más ignorante hasta la más sutil puede comprender el momento de la pasión que se representa en los distintos pasos de Semana Santa de cualquier ciudad del mundo, todas y cada una con su idiosincrasia tan particular, hoy por hoy podemos contemplar en nuestras calles y templos con distintos grados de acierto, inmensidad de obras de arte dedicadas, así pienso yo, a fortalecer la fe del pueblo de Dios.

La imaginería debe su origen al movimiento cristiano casi desde sus comienzos, prodigándose como obra de arte (románico y gótico) sobre todo con la escultura en madera, buscando un fin catequético. Luego más tarde, a partir del Concilio de Trento, la Iglesia Católica decide potenciar el arte imaginero, desarrollándose extraordinariamente éste en el periodo del barroco. El escultor imaginero, gestionando técnicas como la policromía e incluso el uso de ropa, busca en su obra el acercamiento de los fieles, impregnando a ésta de un realismo casi incuestionable.

Para el cofrade en particular y para algunos creyentes, la contemplación de un paso de Semana Santa despierta un fervor claramente vinculado al momento en el que se mezclan: sentimientos arraigados a una tradición, sugestión derivada de esos sentimientos mezclados con la fe, y a la vez la percepción del realismo que el imaginero ha plasmado en su obra y que ayudado por la imaginación humana, puede parecer que lo que estamos viendo, está ocurriendo en ese instante.

Si intento ponerme en la piel de algún imaginero, creo que a la hora de realizar una escultura, la inspiración y el conocimiento de la materia que quiere moldear, deben de crear un nexo para que una vez finalizada la obra, el público al que va dirigida capte la idea que el artista quiere transmitir a través de la misma. Dado que la proliferación de imágenes de Cristo -las más comunes como pueden ser la del camino hacia el monte Calvario con la cruz sobre los hombros, o las imágenes dedicadas al momento de la coronación de espinas “ECCE HOMO” el Cristo crucificado, símbolo universal de la cristiandad- han acercado en gran medida los momentos de la pasión de nuestro Señor al pueblo, es muy raro por no decir casi imposible, que cualquier persona desde muy temprana edad, no tenga atisbos de lo que fue la pasión de nuestro Señor.

La contemplación de una imagen, nos puede sugerir algo abstracto pero también algo muy concreto y espiritual. El conocimiento no tanto de la materia artística, sino del componente espiritual que le pueda impregnar el autor de la misma, puede hacer de ella un icono catequista, que ayudado por la docencia intrínseca de la materia religiosa, sea un complemento muy efectivo a la hora de moldear en nuevas generaciones, un conocimiento puro de la pasión de Cristo. Lógicamente, no todo es la contemplación de las Sagradas Imágenes, que aunque valederas para acercarnos a la realidad de lo que pudo sufrir Jesús como hombre para alcanzar la salvación de la humanidad, tal y como se ha dicho, si esta catequesis no es complementada con una buena formación que nos haga comprender los misterios de su Pasión, Muerte y Resurrección, de poco sirve el enfervoramiento y la dedicación a mantener una tradición que puede resultar vana por falta de espiritualidad.

La particular Semana Santa de Úbeda en sus calles, nos acerca a la pasión de nuestro Señor de una forma cronológica y en cada paso de misterio, podemos imaginar de una forma fiel, los avatares por los que pasó nuestro Señor desde su entrada clamorosa a Jerusalén hasta el culmen de la cristiandad, reflejado en la imagen de la victoria de la vida sobre la muerte. Expresado esto, siendo consciente que no hace falta ser muy docto en la materia para ver lo que todo el mundo puede contemplar, sí me quedaría con una imagen, la cual transmite algo más que una simple faceta de la pasión de nuestro Señor. Hablo del momento en que Jesús se encuentra consigo mismo ante la oscuridad de la noche y con el abandono momentáneo de sus discípulos.

Jesús comienza su ministerio con una retirada al desierto buscando la orientación de algo que como ser humano y desde lo más hondo de su corazón le hierve. La necesidad de comunicarse con el Padre ante el inminente cambio de vida y por tanto ante la incertidumbre de los acontecimientos venideros, hace que Jesús se refugie en la oración para encontrar la luz y el consuelo ofrecidos por el Padre. Jesús, regresa fortalecido de un desierto de dudas, como el nuevo Mesías; el Hijo de Dios vivo. Esta dicotomía entre su vida anterior y su proclama de Mesías, está sostenida por una comunicación entre el Padre y Él, como Hijo, a través del rezo.

Los Evangelios hacen referencia en distintas ocasiones, de la continua comunicación entre Padre e Hijo a través de la oración, dejando como enseñanza que la misma debe de ser un puntal para la relación entre Dios y nosotros. La bella imagen que nos muestra el grupo escultórico de nuestra cofradía de oración, nos exhorta a orar también en los momentos difíciles; nos invita a tener a Dios presente y a refugiarnos en su grandeza, tomando como ejemplo la sumisión ante su divinidad, tal y como lo hace Jesús asumiendo la misión encargada por el Padre. Jesús toma conciencia de su ministerio de una forma absoluta, y su abnegación como hombre a los designios de Dios le catapulta hacia la divinidad. La oración, en su momento fortaleció y acercó al Hombre a Dios. Jesús nos la propone como medio de acercamiento espiritual, pero también de una forma familiar. Nos invita a llamar a Dios, Padre; y nos lo presenta como un Ser bondadoso del cual debemos de desterrar la idea de un Dios justiciero. La oración de Jesús en el huerto en los momentos previos a su pasión, también nos demuestra y nos ejemplariza, que la humildad debe de ser el arma que nos sirva para luchar en todo momento por conseguir el acercamiento pleno a Dios. Encontramos a un Jesús humilde, abnegado y sumiso, pero también nos encontramos con un Jesús confiado, que al amparo del Padre pretende ser la Luz que nos guíe en este camino de tinieblas que algunas veces es la propia vida.

Nuestra cofradía de oración en su manifestación tanto interna como externa, no ha dejado de lado la postura de la mejor de las intercesoras que puede tener el hombre. María se presenta cargada de esperanza; pero no de una esperanza egoísta apoyada en el hecho de que Dios salve a su hijo en el último momento del suplicio, sino una esperanza fundada en la creencia de que Dios estará presente al final y en el principio. María asume los designios del Padre y se nos ofrece como medio de llegar al Espíritu de Dios. También Ella, nos enseña a orar y a pedirle a un Dios justo y misericordioso, demostrando que la Fe, la Esperanza y la Caridad, son las fuentes en las que debe de beber todo cristiano.

Artículo para la revista Getsemaní, año 2.009

Devoción o necesidad

Una de las necesidades que originaba la falta de prestaciones sociales por parte estatal en la oscura España de los años cincuenta y sesenta, en el sector agrario y dentro de éste en los trabajadores por cuenta ajena –jornaleros- era la de afiliarse a grupos que de una forma organizada luchaban por dar socorro a los asociados, y así mitigar en la medida de lo posible los efectos colaterales y propios de la temida enfermedad o accidente, que tan a menudo visitaba los hogares de las clases más desfavorecidas. Caer enfermo sin el respaldo de algún tipo de ayuda, podía agravar de una forma dramática la ya lamentable situación económica de muchas familias de Úbeda, que sólo disponían de dos brazos para traer el sustento a casa, a veces tan corto, que a duras penas se podía disimular el hambre en el rostro de muchas personas.

La necesidad obligaba a estar inscritos en asociaciones benéficas, no siempre religiosas, que de una manera eficaz paliaban los gastos sanitarios que se podían generar a causa de la aparición de la enfermedad, con una ayuda que vulgarmente se conocía como médico y botica. También en algunos casos se pagaba una pequeña ayuda económica a la cual llamaban socorro, y que era una cantidad estipulada que de algún modo ayudaba a que hubiera en el hogar del asistido, alguna liquidez para por lo menos acceder a la compra de los alimentos más básicos. El organigrama de estas asociaciones públicas estaba tan bien construido, que el funcionamiento de las mismas era bastante escrupuloso, llegando incluso a tener sus propios inspectores que, vigilantes velaban para evitar el fraude de los más avispados que simulaban la enfermedad para acceder a la asignación del llamado socorro.

Por “culpa” de esas asociaciones y por la necesidad de nuestros progenitores, muchos ubetenses pertenecen hoy por hoy a cofradías de Semana Santa. Un decreto del gobierno de Francisco Franco en contra del asociacionismo, hace que la mayoría de los grupos benéficos desaparezcan, quedando tan sólo las asociaciones de carácter religioso. En algunos casos, éstas, absorbieron a las sociedades no religiosas, integrándose las mismas en la masa social, incluso con la derrama de todo su patrimonio económico. Que yo sepa -por dar un apunte- en los años sesenta la Cofradía de la Humildad absorbió dos asociaciones de este carácter: La Prosperidad y La Esperanza; aunque supongo que posiblemente hubiera más mezclas de este tipo.

En aquellos años a los que hago alusión anteriormente, pertenecer a una cofradía de Santos como vulgarmente se les llamaba, suponía para muchos, más una obligación que una devoción. La asistencia a los actos religiosos o de carácter social que se desarrollaban en estas hermandades, no era en la mayoría de los casos voluntaria, es decir, la coacción ante la imposición de sanciones económicas por la no asistencia a estos actos, llegando incluso a la expulsión de la cofradía y como es lógico a la pérdida de derechos, obligaba en cierta forma a ser muy estricto con el cumplimiento de las normas que recogían los reglamentos de estas corporaciones. Muchas de las cofradías ubetenses estaban formadas por socios que pertenecían al mismo gremio, la más conocida la de la Virgen de la Soledad que agrupaba a los albañiles, aunque también, comerciantes, labradores, ganaderos, etc.... daban forma a los libros de registro de otras entidades del mismo estilo. En definitiva, la composición de las cofradías de los años cincuenta, sesenta y principio de los setenta, era una amalgama de de clases sociales entre devotos, necesitados, y devotos necesitados.

Las mejoras sociales, aunque lentas, llegan a nuestra sociedad. Por este hecho, las bajas de muchos hermanos en nuestras cofradías (no hay que olvidar que muchos de los socios lo eran por el mero hecho de acceder a las coberturas sociales que otorgaban las hermandades) amén de la venida a menos de los mecenas que tiempos atrás sufragaban muchos gastos de las mismas, empiezan hacer mella en la ya maltrecha economía cofrade. Posiblemente las cofradías que más sufren esta crisis, son las que sus filas estaban compuestas más por socios necesitados, que por hermanos devotos. En la década de los setenta, en Úbeda hubo cofradías que estuvieron al borde de la desaparición.

No todas las cofradías pasan por los mismos aprietos, sobre todo las que en sus hermanos existe una verdadera devoción por sus Titulares. La cofradía de Jesús Nazareno será la cofradía señera en Úbeda, en cuanto a número de hermanos y devotos. También nacen nuevas cofradías, que poco a poco se abren paso en aquellos difíciles años.

Sólo importa tu amor

Humildad (11)
Ahondo en mis recuerdos, en esos recuerdos que difícilmente imagino en color, y veo tu imagen casi abandonada en un rincón de la iglesia que ahora te rinde pleitesía. No quiso Dios que tu morada fuese el oscuro retiro del olvido, sin nombre, sin advocación, pasando desapercibida a los ojos de los amantes del lujo y de la parafernalia. No quiso Dios que tu Hijo, humilde por vocación pero grande en la devoción que tú le profesas, caminara solo por las vetustas calles de Úbeda. Quiso Dios, que tu advocación llenara de Fe a tus humildes cofrades, seguidores del destello de luz que emana de tu hijo Jesús. Tu ejemplo está en la fe sin condiciones; tu verdad está en tu abnegación y en la entrega a tu Dios; tu humildad engrandece tu nombre.

Desde el cielo, tu mirada atraviesa los corazones de tus hijos, quedando al aire todos nuestros rencores y miserias. Nadie, ante tu mirada de privilegio, puede esconder los secretos que aquí en la tierra, se diluyen entre el humo del incienso y las sombras de exornos. Desde el cielo, tu intersección fortalece la esperanza en la justicia y la esperanza en la verdad. Desde el cielo, porque tú estás en el cielo, porque Dios te rescató de las miserias humanas y te libró de las quimeras hipócritas que te quieren como patrimonio absoluto, sabes interceder por el desvalido, por el desamparado, por el justo, por el dócil.

Poco me importan las estruendosas celebraciones, a veces vacías, a veces decoradas de guirnaldas que el viento arrancará porque la raíz es débil. Poco me importan los sollozos de fariseos que sólo te quieren una vez al año, porque quererte es querer al prójimo, porque quererte es poder mirar a la cara a tu hermano, porque quererte es seguir la senda de tu Hijo. Nada me importan las extravagancias de los que en la cúspide, se apartan de ti negando a tu Hijo, porque negar a tu Hijo es difamar al hermano, porque negar a tu Hijo es creerse superior a todo. Sólo me importa tu amor de Madre, porque como Madre sabes perdonar a los que ofenden, porque como Madre que eres, velarás por tus hijos en su dolor.

Ha muerto Baltasar Quesada Guerrero

Acostumbrados a ver esquelas de óbitos colgadas por doquier o publicadas en las secciones necrológicas de los medios informativos, a veces la sorpresa nos aborda, dado que la persona que no veíamos desde hace tiempo y que había caído en lo más profundo de nuestra conciencia, aparece en una esquela mortuoria. Otras veces nos llega la noticia del óbito demasiado tarde, con el inconveniente añadido de no haber podido hacer lo que corresponde en cuestiones sociales con la familia del fallecido. También ocurre, que el conocimiento de la noticia luctuosa nos invade con sorpresa, pues la persona que se marcha lo hace de una forma traumática y con una edad temprana. De todas formas, hasta para la despedida de este mundo, como si eso importara ya, hay que tener suerte.

El relato de la vida de una persona ya fallecida, puede ser más trascendente o no, dependiendo de las relaciones sociales que haya tenido el difunto; y algo más cruel aún, dependiendo de la posición económica o social que haya acompañado al fallecido a lo largo de su vida. Los elogios algunas veces rayando el absurdo, se suceden e inundan de una forma tremebunda los oídos de muchas personas que ni les va ni les viene, pero que sirven para que muchos idiotas salgan a la palestra para hacerse la foto y luego con el paso del tiempo poder decir, ¡Yo estuve allí!. Sí, así de cruel es la vida y así de cruel es la muerte.

Baltasar Quesada Guerrero, ubetense y cofrade del Cristo de la Humildad, mañana no podrá asistir a la Fiesta Principal de su Cofradía. Posiblemente ni se le echará de menos, pues no fue un cofrade que destacara últimamente por su quehacer cofradiero. Él, a las puertas del cielo acudirá como un humilde servidor del Señor, avalado por un currículum que en tiempos atrás fue extenso. Quizá, sus miserias y sus defectos, poco parapetados por ser una persona llana y sin malos adentros, le apartaran de la compañía de muchas personas que veían en él alguien de poca importancia, y que a duras penas les podía favorecer en algo. Nadie supo reconocer nunca su labor cofrade dentro de la Cofradía de La Humildad, e incluso se marchó un poco antes de cumplir sus bodas de oro como cofrade. Nadie supo ver en él a ese Nazareno que los hipócritas dentro de unos días llevaremos al monte calvario para matarlo, y que tanto trabajo nos costará resucitar.

Baltasar Quesada, Balta como se le conocía, murió en la soledad más extrema. Quizá ningún epitafio rimbombante se inscribirá en su morada. Tampoco por capricho de la Parca, ni una mísera esquela de sus cofradías, se hizo eco de su muerte; pero seguro que allí arriba, al calor de su Cristo de la Humildad y de su Virgen de la Fe, encontrará la paz eterna, recompensa a su caminar por este valle de lagrimas que dejó atrás.

DESCANSA EN PAZ BALTA.

The End

Hasta dónde llega la amistad, sería una pregunta que deberíamos de hacernos de una forma reflexiva más a menudo, porque después de una amistad de muchos años, cuando la misma se rompe de una forma traumática, es decir, cuando no hay un enfriamiento paulatino en que todo queda, si no hay más remedio, en un saludo austero y frío, lo que empieza a crecer irremediablemente como la mala hierba, es el odio. Posiblemente el odio estaba ahí de una forma camuflada, escondido en el parapeto de la callada envidia, que una vez liberada por la rotura de esos lazos de vana amistad, fluye como agua de manantial arrastrando en la crecida cualquier resquicio de afecto que hubiere quedado. Incluso así, hay gente que todavía le cuesta trabajo pasar página, y aún adivinándose o presumiéndose de justos vencedores, si es que hubo alguna vez alguna guerra, no quieren soltar la presa y seguir haciendo leña del árbol caído, si es que alguna vez alguien cayó bajo las fauces de esos buitres carroñeros que sólo viven de la vida de los demás porque la suya está vacía de contenido a pesar de las apariencias.

No sé, aunque apostaría que sí, a que eres visitante de esta humilde plaza; este rincón que quiere abrir al mundo mis sentimientos y mis reflexiones. Sí hombre sí; me refiero a ti que un día te creí mi amigo, y que un día te falto hombría para ser coherente contigo mismo, o por lo menos eso pienso; porque a pesar de todo te concedo el beneficio de la duda y siento que para ti lo mismo que para mí, no ha sido fácil. A pesar de todo, me cuesta creer que todavía te empeñes en remover la mierda que nadie quiere excepto tú y los que como tú quieren seguir asistiendo a una función que hace mucho tiempo que echó el telón y que a estas alturas quizás a ti te haga más daño que a mí, porque la envidia y el odio no pueden ser buenos compañeros de viaje.

Hasta dónde llega la amistad, sería una pregunta que deberíamos hacernos de una forma reflexiva más a menudo. Yo encontré la respuesta después de muchos años, quizá porque la pregunta no me la hice a tiempo. Ahora sé que el que me llama amigo, algo quiere de mí, y si algo me demanda no es buen amigo.

¿Mereció la pena?

Aquella pregunta hecha por la periodista referente a la túnica de Jesús Nazareno, le dejó un poco contrariado. La tarde fría de febrero se tornó más gélida aún cuando acabó el sueño; quizás sólo era eso: un sueño. La mente, la única que no tiene ataduras, viaja a través del tiempo escuchando los efluvios de las antiguas piedras, a los que se aferran los rancios ecos portadores de ilusión. Ecos que llevan lo bueno y lo malo y que recogen todas las miserias y dichas de las que somos capaces los hombres para conseguir nuestros objetivos. Ahí quedó para la posteridad la valentía que aducen los vencedores, pero que se vuelve amarga para los derrotados. Después, cuando la soledad acompaña al vencido, fluye la duda ¿Mereció la pena?

Entre la antigua plaza y su viejo Volkswagen, un camino que se eterniza; en la mente la pregunta de la periodista... El ronco sonido del motor se mezcla entre los sones de un miserere, que momentos atrás acompañó las ilusiones de un confeso nazareno, que pronto, con el permiso de su maestro, será un morado al amanecer. La noche sigue gélida; desde lejos se puede percibir el calor del hogar en el que espera la familia. En el hogar, gestos de complicidad y de cariño envuelven al fiel nazareno que quiso llamar a la Consolada, a la espera de presentar al pueblo a su Cristo, y que acompañado de los sones del miserere, hiciese brotar como todas las moradas madrugadas, lágrimas que bañasen el rostro de los devotos.

Entre señas, mentiras, votos, miradas gachas y complicidad, al final desde lo más profundo, alguien susurra al nazareno... ¡Quédate conmigo! ¡Yo soy la única verdad! La pregunta sigue en el aire, pero esta vez acompañada de clarividencia; sí mereció la pena; tú mereces la pena; tú, que escribes con renglones torcidos, mereces la pena; ahora te entiendo, ahora te comprendo...

Ella, la periodista, un día le vio ataviado con la túnica morada.

La Cofradía de Jesús tiene nuevo Hermano Mayor

(Fuente Cruz de Guia)

El sábado, día 7 de febrero, se celebraron elecciones en el seno de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. El teatro de la Casa de Cofradías se quedó pequeño para albergar a todos los cofrades que quisieron participar en los comicios. Incluso las escaleras y pasillos de acceso al local de votación se vieron colapsados por los hermanos y hermanas de la cofradía que quisieron hacerse presentes para dejar patente su compromiso con la hermandad. Antes de que diese comienzo el acto de la votación, tuvo lugar la asamblea anual de dicha hermandad la cual discurrió con la normalidad que se esperaba, ya que no había asuntos relevantes que tratar.

A estas elecciones concurrieron dos ternas: la encabezada por don José Luis del Castillo Vico, actual Vicehermano Mayor, que estaba acompañado por don Juan Marín Rodríguez, que aspiraba al cargo de Vicehermano Mayor y don Claudio Díaz Merino, que pretendía el cargo de Administrador. La otra terna la formaban el cofrade don Antonio Barrionuevo Martínez, candidato a Hermano Mayor, don José Manuel Rollán Soguero, como candidato a Vicehermano Mayor y don Andrés Martínez Arredondo, que aspiraba al cargo de Administrador.

Durante cerca de dos horas las urnas estuvieron abiertas y una vez finalizada la votación y realizado el escrutinio éste arrojó el resultado de 179 a favor de la terna encabezada por don José Luis del Castillo, 85 votos a favor de la que capitaneaba don Antonio Barrionuevo y hubo 11 votos en blanco y ninguno nulo.

Tras darse a conocer los resultados a los asistentes, fue proclamado, como Hermano Mayor electo, don José Luis del Castillo Vico el cual, en breves fechas, se hará cargo de la hermandad de la madrugada del Viernes Santo, ya que será la junta directiva que él presidirá la encargada de organizar la procesión de la próxima Semana Santa.

Candidato a Hermano Mayor de Jesús Nazareno

ENTREVISTA A ANTONIO BARRIONUEVO MARTÍNEZ.
CANDIDATO A HERMANO MAYOR DE LA COFRADÍA DE JESÚS NAZARENO.
(Por Eugenio Santa Bárbara)

Antonio Barrionuevo Martínez encabeza una de las ternas que el sábado, día 7 de febrero, concurrirán a las elecciones que se celebran en la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. A fin de que los cofrades puedan conocerlo algo mejor y de descubrir cuáles son sus ideas para el futuro de la hermandad, nos hemos puesto en contacto con él para formularle una serie de preguntas en torno a esta elección.

- ¿Desde cuándo es usted hermano de la cofradía? ¿Ha ocupado cargos directivos en la hermandad?
La primera parte de la pregunta podría tener dos respuestas: Pertenezco moralmente a la cofradía morada desde que siendo sólo un niño, tuviera la oportunidad en brazos de mi padre, de contemplar mi primera salida de Jesús por la Consolada; momento que me enganchó para siempre a esta hermandad y a su Bendita Imagen. Ese momento tan especial para mí, se ha ido repitiendo a lo largo de mi vida cada Viernes Santo, en el que únicamente el trabajo y el servicio a la Patria han sido la causa de mi falta a esa cita.
Reglamentariamente llevo el título de Hermano de Jesús desde octubre del año 1.995, siendo Hermano Mayor D. Andrés Escalzo Martínez. Ser Hermano de Jesús, es para mí un orgullo.
En cuanto a la ocupación de cargos directivos en la Cofradía de Jesús, no he tenido la oportunidad de ejercerlos, pues mi vida cofrade la he desarrollado hasta hace un par de años en la Cofradía de La Humildad; lo cual no creo que sea un hándicap. Podría aportar la experiencia adquirida en La Humildad, donde ocupé los siguientes cargos: Siendo Hermano Mayor D. Luis Ruiz Ruiz, fui Vocal de Caridad, Vicesecretario y Secretario; después ejercí de Administrador, sin dejar de lado la Secretaría, amén de representar a La Humildad en la Unión de Cofradías y en la Agrupación Arciprestal.

- ¿Cuáles son los motivos que lo han llevado a presentar su candidatura?
Considero que la ilusión y las ganas de darlo todo por Jesús Nazareno, son motivos más que suficientes. Me considero una persona activa, así como de ser capaz de formar un buen equipo de trabajo.

- Curiosamente a usted, dentro del mundo cofrade, se le identifica con la Real Cofradía de la Humildad, de cuya banda de romanos forma parte y en la que hace un par de años se presentó como candidato a hermano mayor. ¿Cómo es que le han quedado ganas de repetir la experiencia?
Además de pertenecer a la Cofradía de Jesús Nazareno, también soy hermano de La Hermandad de Costaleros del Santísimo Cristo de la Pasión, de la Cofradía de Nuestra Señora de Gracia, y como bien dice usted, de la Cofradía de la Humildad. Es cierto que se me relaciona más con esta última, y es sabido en el mundo cofrade de mi vinculación con la banda de dicha cofradía. También es cierto que hace un par de años presenté una candidatura a la renovación del cargo de Hermano Mayor de la Cofradía de la Humildad. Aunque aquella vez quedo en mí un sabor amargo no tanto debido a la “derrota” sino a la forma en la que se desarrollaron los acontecimientos, no creo que eso tenga que marcarle a nadie la vida.
Este nuevo proyecto no tiene nada que ver con aquel otro, ya olvidado.

- ¿Cree que parte con alguna desventaja por el hecho de presentarse desde fuera de la junta directiva?
Para nada. A los Hermanos de Jesús se les dará la oportunidad de elegir, y de la sabia decisión de los mismos saldrá un nuevo Hermano Mayor.

- No es muy común que aparezcan varias ternas en unas elecciones cofrades. Incluso llegó a rumorearse que podría haber habido alguna más. ¿Percibe usted que existen “familias” en la Cofradía de Jesús Nazareno?
En Jesús Nazareno no es la primera vez que concurren varias ternas a unas elecciones a Hermano Mayor y espero que esta no sea la última. Mala cosa sería que no hubiera hermanos dispuestos a formar una candidatura.
En una cofradía tan enorme en cuanto a número de hermanos se refiere, es muy difícil encontrar un consenso pleno y absoluto; en realidad no es una cosa que me preocupe, pues pienso que lo único que se demuestra con la diversidad de criterios, es que la Cofradía está viva. Lo ideal sería que un Hermano Mayor fuese capaz de aglutinar todas las posibles corrientes (si es que las hubiera) para que el camino de la cofradía estuviera marcado por un único objetivo.

- ¿Cree que pueden existir distintos criterios a la hora de gobernar la hermandad?
Por supuesto. Cada persona puede imprimir a la hora de enjuiciar los asuntos intrínsecos de la hermandad, su propio carácter y su propia forma de analizar los mismos; de ahí que salgan a la palestra más de una candidatura. También creo que los distintos criterios, no deben de ser motivos que generen discordia. Yo siempre apostaré por el acercamiento y por el consenso.

- ¿Qué cosas espera usted mejorar o incluso cambiar en la cofradía, en caso de ser elegido?
Posiblemente, si Dios quiere nos encontraremos con la apertura de la emblemática iglesia de Santa María. Ello supone para la Cofradía de Jesús, un reto significativo, pues volver a nuestra sede canónica y más concretamente a la siempre añorada capilla de Jesús, merecen un esfuerzo económico importante que garantice el regreso de nuestros Titulares, en las mejores condiciones posibles.
La Casa de Jesús necesita un reacondicionamiento importante, sobre todo a lo que a las cubiertas se refiere. El arreglo de las mismas, también es un proyecto a abordar. La Casa de Jesús es un emblema y por consiguiente con el reacondicionamiento de la misma, queremos implementar un uso más social, fomentando en ella la vida cofrade, con la creación de actividades de todo tipo y que propicien el acercamiento y la participación de todos los Hermanos de Jesús.
Otra cosa que nos preocupa de una forma muy especial, es la investigación de nuestra historia. Llevamos el compromiso de nombrar un cronista que sea capaz de indagar sobre la misma, además de sacarle a nuestro archivo histórico toda su esencia. Clasificarlo y estudiarlo será un proyecto de primer orden.
Otro reto será el hacer un estudio enfocado a la creación de una banda de música, con la idea en un principio de cubrir nuestras necesidades, para que en un futuro pueda ser una fuente de ingresos.
Todos ellos serán objetivos de importancia que habrá que desarrollar con los pies en el suelo, no abriendo más frentes que los necesarios, con la garantía de poder asumirlos sin ningún tipo de riesgo.
En lo que a la vida cotidiana de la Cofradía se refiere, realizaremos los ajustes que creamos necesarios para gestionar la hermandad lo mejor posible. Fomentaremos la participación de los vocales de la Junta Directiva, delimitando funciones con plena autonomía y responsabilidad. Todos los grupos y secciones de la Cofradía, deberán estar representados en la Junta Directiva a través del vocal correspondiente, para que éstos tengan de primera mano toda la información que les ataña. Aumentaremos en la medida de nuestras posibilidades, la acción caritativa tanto con proyectos propios, así como en colaboración con otras entidades religiosas afines. La formación será otra de nuestras prioridades, haciendo de ella una herramienta de acercamiento a la Cofradía, dotando a ésta de los medios necesarios que ayuden a hacer de la misma, una materia atractiva al cofrade. Pondremos en marcha mecanismos capaces de generar ingresos extras que nos ayuden a abordar nuevos proyectos.
En cuanto al grupo joven, no quiero pasar por alto el reconocimiento a una labor que vienen desarrollando desde hace mucho tiempo, y que manifiesta el gran amor que sienten por la Cofradía. Ellos seguirán siendo un puntal a tener en cuenta, y contarán con todo el apoyo de la Junta Directiva y en especial con el del Hermano Mayor.

- En caso de acceder a la presidencia y aún reconociendo que es un tema muy complejo, ¿pasará usted a la historia como el hermano mayor que sustituyó las ruedas por andas o eso lo deja para otros?
Soy consciente que la Cofradía de Jesús será lo que los hermanos queramos que sea, y caminará por los caminos que entre todos propongamos; así ha sido siempre y ahora no tiene porque dejar de serlo. Pero si por algún motivo me gustaría pasar a la historia como Hermano Mayor de Jesús Nazareno, sería por haber hecho de la Cofradía de Jesús, una cofradía emblemática en cuanto a la potenciación de la participación cofrade en todos los aspectos de la hermandad. Ofuscarnos por implementar cambios que a mi juicio son superfluos (lo digo con todo respeto) y que además puedan generar controversia, no tiene mucho sentido. Ahora mismo, creo que el grueso de la Cofradía de Jesús, no está por la idea de quitar las ruedas.
Creo que con esta explicación queda clara mi postura.

- Lo acompaña en la terna don Andrés Martínez Arredondo, cuyo padre fue presidente de la hermandad. ¿Quiere eso decir que está usted respaldado por algún sector concreto de la cofradía?
El respaldo que pueda tener o no, se verá reflejado con el resultado que obtenga el día de las elecciones. Es cierto que contar con el apoyo de Andrés Martínez Arredondo, además de ser un orgullo para mí, también puede significar una garantía, no obstante es más conocido en la Cofradía que yo. Andrés, aparte de ser de una familia de rancio abolengo dentro de la hermandad, tiene muchísima ilusión por poder demostrar desde un nuevo compromiso, todo lo que lleva dentro. Otra persona que quiere demostrar toda su capacidad cofrade, y doy fe que la tiene, es el candidato a Vicehermano Mayor, José Manuel Rollán Soguero. En definitiva, aseguro que he conformado una buena candidatura.

- La de Jesús es una cofradía emblemática y carismática dentro de nuestra Semana Santa, pero da la impresión de que su aire ancestral es poco llamativo para la juventud de hoy. Por lo que se cuenta, la mayor parte de las inscripciones que se realizan en su libro de registro de hermanos se hace por la vía de “la tradición familiar”. ¿Va a intentar usted cambiar eso de alguna forma?
No creo que la Cofradía de Jesús con más de 2.300 hermanos, goce de mala salud. Hoy por hoy todas las cofradías ubetenses están pasando por una racha de horas bajas, y en estos tiempos, ni siquiera las que tienen como “banderín de enganche” a las bandas o a las cuadrillas de costaleros, tienen garantizadas las inscripciones de otras épocas mejores. Tampoco creo que la cantidad asegure una buena calidad cofrade. Lo que sí es cierto, es que tenemos que estar ojo avizor y no dejar que nuestras cofradías se contaminen de aires que nos hagan perder la identidad, por el mero hecho de que se apunte más gente.

- ¿Qué argumentos daría a los cofrades para que depositasen el voto a favor de usted?
Sé que puede haber ciertas reticencias en cuanto a que no soy una persona muy conocida dentro de esta Hermandad, pero se podría esgrimir el argumento de que el resto de las personas que conforman la terna, sí que son conocidas; ellos han sido los primeros (entre otros) que me han otorgado su apoyo y su confianza. Los Hermanos de Jesús pueden estar seguros de que el único motivo que me ha movido a presentar esta candidatura, no ha sido otro que el de demostrar mi amor hacia esta Cofradía y a la Semana Santa de Úbeda. Me considero una persona capacitada para dirigir durante estos próximos tres años, nuestra querida Hermandad y creo que no defraudaré a todo aquél que deposite en mí su confianza.

- Terminamos: puesto que hay varías ternas, ¿hará usted campaña?
La campaña se ceñirá a nuestro círculo y poco más. Creo que en este círculo semanasantero ubetense, nos conocemos todos y sabemos por donde andamos.

Muchas gracias, Antonio, por prestarse a esta entrevista. Suerte y que Jesús Nazareno ilumine a los miembros asistentes a la asamblea general por el bien de la hermandad.
¡Qué así sea! Muchas gracias a usted por brindarme la oportunidad de poder dar a conocer al mundo cofrade y en especial a mis hermanos de Jesús, mis inquietudes y las de mis acompañantes en este bello proyecto.

Noche Oscura del Alma

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntasteamado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serenaen mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

San Juan de la Cruz.

Será por ilusión

No cabe duda que la expectación generada por la llegada a la Casa Blanca de un presidente de color, ha suscitado cuanto menos, sueños unidos a la esperanza de que algo está cambiando y para bien. Posiblemente si el resultado electoral en EE.UU. hubiese elevado a la presidencia del país norteamericano a la señora Hillary Clinton, igualmente ese sentimiento de cambio y de esperanza, de la misma forma hubiera contaminado de alegría muchos corazones; a lo mejor de una forma distinta, pero seguro que nadie habría quedado inmune ante el estímulo de pensar que una dona sería la inquilina de tan emblemático lugar. Y es que los humanos somos así; nos gusta el cambio y todo lo que conlleva, y cuando éste va unido a la percepción de esperanza de un mundo mejor, pues sobran las palabras.

Yo he tenido la suerte de ser testigo de cambios que se vivieron en este país; cambios que de igual forma generaron ilusiones (algunas veces contenidas por los malos precedentes) y que gracias a la lucha de muchas personas, han posibilitado que mis hijos nacieran en un país libre. Una vez, en España soñamos con la igualdad en su significado más amplio; soñamos con la justicia y con el respeto a los derechos humanos; soñamos con el fin del terrorismo; también votamos una Constitución que garantizaba la convivencia entre personas con distinta forma de pensar y que garantizaba a su vez los derechos más fundamentales que tiene el hombre; también teníamos menos años y menos tiros dados, y eso favorecía los sueños. Ya ha llovido desde entonces, y todavía grandes lacras campan por nuestra sociedad usando el parapeto de la ley que favorece el juicio justo y la presunción de inocencia. Lacras que se nutren de nuestro trabajo y esfuerzo, comiendo de los presupuestos; lacras que coartan la libertad de las personas honradas con el establecimiento del terror; lacras, que gracias al estado de derecho, cuando son puestas a disposición de la justicia, viven a tutiplén en hoteles de 5 estrellas. Será por ilusión.

Quizás lo que nos sobra es ilusión y esperanza, porque me cuesta trabajo pensar que un hombre, un solo hombre por muy buena persona que sea, pueda cambiar el mundo. Un hombre que demostró el 20 de enero, su fragilidad (como cualquier ser humano) al tener que protegerse con un chaleco blindado para pronunciar su juramento; un hombre que tuvo que realizar el trayecto desde el Capitolio a la Casa Blanca en un Cadillac a prueba de bombas. Y no es que lo reproche, pero Obama dependerá mucho de los poderes fácticos, que serán lamentablemente los que ejercerán presión en función de sus intereses; y es que es así; y eso no lo cambia nadie. Medidas populares como el cierre de Guantánamo o la retirada de tropas de Irak, a mi juicio, son cortinas de humo que sosegarán algunas almas; pero a buen seguro seguirán otros conflictos generados por intereses puestos en la carrera armamentística o destinados a controlar el mercado del preciado oro negro.

Una vez tuve ilusión por el cambio; una vez soñé con un mundo mejor; una vez creí en la honradez; una vez pensé en el triunfo de la justicia; tengo 44 años, y ya me han contado algunas historias... Perdón por mi pesimismo.

Halcón herido

Dónde estabas entonces cuando te necesité
nadie es mejor que nadie, pero tú creíste vencer
si lloré ante tu puerta, de nada sirvió
barras de Bar, vertederos de amor
os enseñé mi trocito peor
retales de mi vida
fotos a contraluz
me siento hoy como un halcón,
herido por las fechas de la incertidumbre.

Discusión acalorada

El otro día, paseando por esas calles de mi querida Úbeda, no tuve más remedio que prestar atención a una conversación que un poco acalorada desarrollaban dos individuos. No sé con exactitud, si era un cuento que se estaban contando, o por el contrario uno de ellos le estaba diciendo las verdades del barquero al otro. De la conversación pude extraer lo siguiente, veréis:

-¡Qué vivas y dejes vivir!
-¡Qué te preocupes de lo tuyo y dejes a los demás en paz!
-¡Qué no critiques tanto y mírate más al espejo! Lo mismo te das cuenta de algo.
-¡Qué los de tu alrededor te están dando el chocolate por la espalda!
-¡Qué laves tus miserias primero y luego después sigue con tu conciencia!
-¡Qué sé que vas a tener problemas de ulcera por culpa de la envidia que te corroe!
-¡Qué por muy alto que sea el pedestal donde te subas, siempre estarás al lado del paloduz!
-¡Qué por mucha pompa que te des tú mismo, no eres más que un difamador rastrero!
-¡Qué lo único que sabes hacer, es esconderte detrás de la basura!

¿De quién estarían hablando? Creo que por medio hay algún hijo de mala madre que se está ocupando de la vida de los demás y la suya la tiene un poco abandonada. Mi padre (q.e.p.d) me refería algunas veces que, el envidioso llora todo el año, el bien ajeno más que su propio daño. ¡Cuánta razón llevaba!

Carta a los Reyes Magos

Dios se sintió traicionado por el hombre, pues los preceptos que les impuso fueron incumplidos, haciendo éste gala de todos sus defectos. La soberbia les hizo a nuestros primeros padres, caer en la creencia de que ellos podían ser más que el mismo Dios. Desde entonces y aunque Dios, movido por su misericordia, ha intentado en multitud de ocasiones el acercamiento, nuestras actitudes han hecho imposible la reconciliación. Una muestra evidente del amor que siente el Padre hacia nosotros, es que nos manda un Salvador con el objetivo de redimir al mundo a través del sacrificio. El hombre, conocedor de la grandeza de su creador, tenía una idea equivocada de la personalidad del Mesías esperado. Dios, al contrario de lo que pensaban los hombres, les hizo llegar un libertador que basó su ministerio en el servicio, albergado en la misericordia y en la humildad.

Las tradiciones y la fuerte atracción que siente el ser humano hacia su creador, han hecho que hoy, muchos de los que se llaman cristianos estén agrupados en asociaciones religiosas, las más populares las que están haciendo una labor catequética en torno a la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Las cofradías de Semana Santa, como cualquier otra asociación, necesitan del trabajo y esfuerzo de muchas personas, para llevar a buen fin todos los objetivos que demanda su propia naturaleza. Gracias a la reglamentación de estas asociaciones, es imposible que muchos de los cargos se eternicen; lo cual es una buena práctica que impide el anquilosamiento de ideas y a la vez permite que muchos de los asociados, opten a ocupar cargos de responsabilidad dentro de las mismas.

En asociaciones de otro carácter, sobre todo las que tienen que ver con la política, es lógico que se generen luchas dirigidas al acaparamiento de poder. El poder dentro de un partido político crea estatus social y lo que busca la mayoría: pingües beneficios para el interesado en primera instancia, y si puede ser, para los amiguetes. ¿O creen ustedes lo contrario?. Bueno, a veces hay alguien honrado que sólo quiere el bien común. Estoy seguro que entre las asociaciones religiosas y las destinadas a la política, no hay más remedio que encontrar diferencias. En las primeras impera la labor altruista y en las segundas, esa labor queda un poco al margen; no es que no exista, pero es más difícil de encontrar. Si esto es así, ¿por qué algunas veces estas diferencias no se observan con claridad?.

Ciñéndome a las cofradías de Semana Santa que es lo que mejor conozco como asociación, tengo muy claro que hay muchos cofrades, la mayoría, que son modelo de entrega y abnegación a la hora de trabajar por su hermandad. Son claro ejemplo de humildad, rechazando a ultranza cualquier tipo de protagonismo vanidoso y no esperan ningún reconocimiento que vaya más allá del respeto. Pero también, como no, hay gente que se pasa de celo, en algunos casos enfermizo. Su labor, a parte de no dejar hacer a nadie, es mirar por encima del hombro a otras personas que se acercan con espíritu de ayuda. Esta clase de personas sólo actúan delante de la gente para que se les vea, y no le importa pisar por encima de los demás con el único objetivo de satisfacer su ego. En definitiva, unos hipócritas. Por que sino es así, ¿Por qué razón cuando acudimos a misa los domingos a recordar el sacrificio que hizo Jesús por nosotros, no dejamos nuestras miserias en la puerta? ¿Por qué razón miramos con recelo a nuestro prójimo, si sus pretensiones son las mismas que las nuestras?. Si Dios es pura misericordia y los cristianos apostamos por seguir su ejemplo, ¿Con qué pretexto somos capaces de negar a nuestro hermano incluso un simple saludo? Jesús Nazareno nos enseñó el camino recto hacia el Padre. Nosotros nos empeñamos en desviarnos del mismo, siempre en pos de nuestros propios intereses.

Majestades: En estas vísperas se me ocurre formularos una petición: Derramad sobre nuestros corazones el amor de Dios, para que pierdan la dureza por la que son invadidos.