Carta a los Reyes Magos

Dios se sintió traicionado por el hombre, pues los preceptos que les impuso fueron incumplidos, haciendo éste gala de todos sus defectos. La soberbia les hizo a nuestros primeros padres, caer en la creencia de que ellos podían ser más que el mismo Dios. Desde entonces y aunque Dios, movido por su misericordia, ha intentado en multitud de ocasiones el acercamiento, nuestras actitudes han hecho imposible la reconciliación. Una muestra evidente del amor que siente el Padre hacia nosotros, es que nos manda un Salvador con el objetivo de redimir al mundo a través del sacrificio. El hombre, conocedor de la grandeza de su creador, tenía una idea equivocada de la personalidad del Mesías esperado. Dios, al contrario de lo que pensaban los hombres, les hizo llegar un libertador que basó su ministerio en el servicio, albergado en la misericordia y en la humildad.

Las tradiciones y la fuerte atracción que siente el ser humano hacia su creador, han hecho que hoy, muchos de los que se llaman cristianos estén agrupados en asociaciones religiosas, las más populares las que están haciendo una labor catequética en torno a la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Las cofradías de Semana Santa, como cualquier otra asociación, necesitan del trabajo y esfuerzo de muchas personas, para llevar a buen fin todos los objetivos que demanda su propia naturaleza. Gracias a la reglamentación de estas asociaciones, es imposible que muchos de los cargos se eternicen; lo cual es una buena práctica que impide el anquilosamiento de ideas y a la vez permite que muchos de los asociados, opten a ocupar cargos de responsabilidad dentro de las mismas.

En asociaciones de otro carácter, sobre todo las que tienen que ver con la política, es lógico que se generen luchas dirigidas al acaparamiento de poder. El poder dentro de un partido político crea estatus social y lo que busca la mayoría: pingües beneficios para el interesado en primera instancia, y si puede ser, para los amiguetes. ¿O creen ustedes lo contrario?. Bueno, a veces hay alguien honrado que sólo quiere el bien común. Estoy seguro que entre las asociaciones religiosas y las destinadas a la política, no hay más remedio que encontrar diferencias. En las primeras impera la labor altruista y en las segundas, esa labor queda un poco al margen; no es que no exista, pero es más difícil de encontrar. Si esto es así, ¿por qué algunas veces estas diferencias no se observan con claridad?.

Ciñéndome a las cofradías de Semana Santa que es lo que mejor conozco como asociación, tengo muy claro que hay muchos cofrades, la mayoría, que son modelo de entrega y abnegación a la hora de trabajar por su hermandad. Son claro ejemplo de humildad, rechazando a ultranza cualquier tipo de protagonismo vanidoso y no esperan ningún reconocimiento que vaya más allá del respeto. Pero también, como no, hay gente que se pasa de celo, en algunos casos enfermizo. Su labor, a parte de no dejar hacer a nadie, es mirar por encima del hombro a otras personas que se acercan con espíritu de ayuda. Esta clase de personas sólo actúan delante de la gente para que se les vea, y no le importa pisar por encima de los demás con el único objetivo de satisfacer su ego. En definitiva, unos hipócritas. Por que sino es así, ¿Por qué razón cuando acudimos a misa los domingos a recordar el sacrificio que hizo Jesús por nosotros, no dejamos nuestras miserias en la puerta? ¿Por qué razón miramos con recelo a nuestro prójimo, si sus pretensiones son las mismas que las nuestras?. Si Dios es pura misericordia y los cristianos apostamos por seguir su ejemplo, ¿Con qué pretexto somos capaces de negar a nuestro hermano incluso un simple saludo? Jesús Nazareno nos enseñó el camino recto hacia el Padre. Nosotros nos empeñamos en desviarnos del mismo, siempre en pos de nuestros propios intereses.

Majestades: En estas vísperas se me ocurre formularos una petición: Derramad sobre nuestros corazones el amor de Dios, para que pierdan la dureza por la que son invadidos.

2 comentarios:

Francisco Sierra dijo...

Me encanta la entrada.
El cuarto Rey aún sigue buscando a Jesús pero Jesús hace tiempo que lo encontró.

Antonio Barrionuevo dijo...

Muchas gracias Francisco.
Ojalá que los Magos de Oriente hayan sido muy generosos contigo.
Un abrazo.