The End

Hasta dónde llega la amistad, sería una pregunta que deberíamos de hacernos de una forma reflexiva más a menudo, porque después de una amistad de muchos años, cuando la misma se rompe de una forma traumática, es decir, cuando no hay un enfriamiento paulatino en que todo queda, si no hay más remedio, en un saludo austero y frío, lo que empieza a crecer irremediablemente como la mala hierba, es el odio. Posiblemente el odio estaba ahí de una forma camuflada, escondido en el parapeto de la callada envidia, que una vez liberada por la rotura de esos lazos de vana amistad, fluye como agua de manantial arrastrando en la crecida cualquier resquicio de afecto que hubiere quedado. Incluso así, hay gente que todavía le cuesta trabajo pasar página, y aún adivinándose o presumiéndose de justos vencedores, si es que hubo alguna vez alguna guerra, no quieren soltar la presa y seguir haciendo leña del árbol caído, si es que alguna vez alguien cayó bajo las fauces de esos buitres carroñeros que sólo viven de la vida de los demás porque la suya está vacía de contenido a pesar de las apariencias.

No sé, aunque apostaría que sí, a que eres visitante de esta humilde plaza; este rincón que quiere abrir al mundo mis sentimientos y mis reflexiones. Sí hombre sí; me refiero a ti que un día te creí mi amigo, y que un día te falto hombría para ser coherente contigo mismo, o por lo menos eso pienso; porque a pesar de todo te concedo el beneficio de la duda y siento que para ti lo mismo que para mí, no ha sido fácil. A pesar de todo, me cuesta creer que todavía te empeñes en remover la mierda que nadie quiere excepto tú y los que como tú quieren seguir asistiendo a una función que hace mucho tiempo que echó el telón y que a estas alturas quizás a ti te haga más daño que a mí, porque la envidia y el odio no pueden ser buenos compañeros de viaje.

Hasta dónde llega la amistad, sería una pregunta que deberíamos hacernos de una forma reflexiva más a menudo. Yo encontré la respuesta después de muchos años, quizá porque la pregunta no me la hice a tiempo. Ahora sé que el que me llama amigo, algo quiere de mí, y si algo me demanda no es buen amigo.

4 comentarios:

tomasi dijo...

Antonio, piensa que la rumorología mal intencionada va a estar ahí durante algún tiempo, hasta que se cansen los que difaman. Si piensas que quieren hacer leña del árbol caído, no estoy de acuerdo contigo, tú no has caído y, puedes ir con la cabeza muy alta, igual que tu familia. Yo, no creo en la amistad. Tú, te habrás dado cuenta, que la verdadera amistad no existe, pero sigue adelante con tus convicciones y, como te he dicho, anda con la cabeza muy alta.

Antonio Barrionuevo dijo...

Hace tiempo que dejó de preocuparme lo que los demás piensen o digán y eso es lo que quiero manifestar con esta entrada. No obstante en este escrito, hago alusión a una persona en concreto, y él si lo lee, sabrá a que me refiero.

Francisco Sierra dijo...

La amistad es como un milagro y por eso no me atrevo a decir que no exista.Es lo que pienso y hay mucho amigo-enemigo que sólo va de vampiro.Es penoso pero así es y con la envidia por bandera.

Antonio Barrionuevo dijo...

Si van de vampiros, para tener amigos de esos, prefiero tener enemigos; por lo menos esos no te engañan.