¿Mereció la pena?

Aquella pregunta hecha por la periodista referente a la túnica de Jesús Nazareno, le dejó un poco contrariado. La tarde fría de febrero se tornó más gélida aún cuando acabó el sueño; quizás sólo era eso: un sueño. La mente, la única que no tiene ataduras, viaja a través del tiempo escuchando los efluvios de las antiguas piedras, a los que se aferran los rancios ecos portadores de ilusión. Ecos que llevan lo bueno y lo malo y que recogen todas las miserias y dichas de las que somos capaces los hombres para conseguir nuestros objetivos. Ahí quedó para la posteridad la valentía que aducen los vencedores, pero que se vuelve amarga para los derrotados. Después, cuando la soledad acompaña al vencido, fluye la duda ¿Mereció la pena?

Entre la antigua plaza y su viejo Volkswagen, un camino que se eterniza; en la mente la pregunta de la periodista... El ronco sonido del motor se mezcla entre los sones de un miserere, que momentos atrás acompañó las ilusiones de un confeso nazareno, que pronto, con el permiso de su maestro, será un morado al amanecer. La noche sigue gélida; desde lejos se puede percibir el calor del hogar en el que espera la familia. En el hogar, gestos de complicidad y de cariño envuelven al fiel nazareno que quiso llamar a la Consolada, a la espera de presentar al pueblo a su Cristo, y que acompañado de los sones del miserere, hiciese brotar como todas las moradas madrugadas, lágrimas que bañasen el rostro de los devotos.

Entre señas, mentiras, votos, miradas gachas y complicidad, al final desde lo más profundo, alguien susurra al nazareno... ¡Quédate conmigo! ¡Yo soy la única verdad! La pregunta sigue en el aire, pero esta vez acompañada de clarividencia; sí mereció la pena; tú mereces la pena; tú, que escribes con renglones torcidos, mereces la pena; ahora te entiendo, ahora te comprendo...

Ella, la periodista, un día le vio ataviado con la túnica morada.

2 comentarios:

Francisco Sierra dijo...

Me reitero,sin palabras y un abrazo.Yo alucino vecino y compañero de sentires.No me extraña en determinados ambientes que pase lo que pasa.

Antonio Barrionuevo dijo...

Amigo Sierra:
En determinados ambientes, como tú dices, tenemos lo que nos merecemos. Independientemente de la honradez, en la que creo a pies juntillas, está la gestión; no la de un sólo hombre como quieren pretender algunos, sino la de todo un equipo que se debe valorar en función de los resultados. Pero lamentablemente eso no importa a mucha gente.
Saludos