Sólo importa tu amor

Humildad (11)
Ahondo en mis recuerdos, en esos recuerdos que difícilmente imagino en color, y veo tu imagen casi abandonada en un rincón de la iglesia que ahora te rinde pleitesía. No quiso Dios que tu morada fuese el oscuro retiro del olvido, sin nombre, sin advocación, pasando desapercibida a los ojos de los amantes del lujo y de la parafernalia. No quiso Dios que tu Hijo, humilde por vocación pero grande en la devoción que tú le profesas, caminara solo por las vetustas calles de Úbeda. Quiso Dios, que tu advocación llenara de Fe a tus humildes cofrades, seguidores del destello de luz que emana de tu hijo Jesús. Tu ejemplo está en la fe sin condiciones; tu verdad está en tu abnegación y en la entrega a tu Dios; tu humildad engrandece tu nombre.

Desde el cielo, tu mirada atraviesa los corazones de tus hijos, quedando al aire todos nuestros rencores y miserias. Nadie, ante tu mirada de privilegio, puede esconder los secretos que aquí en la tierra, se diluyen entre el humo del incienso y las sombras de exornos. Desde el cielo, tu intersección fortalece la esperanza en la justicia y la esperanza en la verdad. Desde el cielo, porque tú estás en el cielo, porque Dios te rescató de las miserias humanas y te libró de las quimeras hipócritas que te quieren como patrimonio absoluto, sabes interceder por el desvalido, por el desamparado, por el justo, por el dócil.

Poco me importan las estruendosas celebraciones, a veces vacías, a veces decoradas de guirnaldas que el viento arrancará porque la raíz es débil. Poco me importan los sollozos de fariseos que sólo te quieren una vez al año, porque quererte es querer al prójimo, porque quererte es poder mirar a la cara a tu hermano, porque quererte es seguir la senda de tu Hijo. Nada me importan las extravagancias de los que en la cúspide, se apartan de ti negando a tu Hijo, porque negar a tu Hijo es difamar al hermano, porque negar a tu Hijo es creerse superior a todo. Sólo me importa tu amor de Madre, porque como Madre sabes perdonar a los que ofenden, porque como Madre que eres, velarás por tus hijos en su dolor.

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