Noche Oscura del Alma

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntasteamado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serenaen mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

San Juan de la Cruz.

Será por ilusión

No cabe duda que la expectación generada por la llegada a la Casa Blanca de un presidente de color, ha suscitado cuanto menos, sueños unidos a la esperanza de que algo está cambiando y para bien. Posiblemente si el resultado electoral en EE.UU. hubiese elevado a la presidencia del país norteamericano a la señora Hillary Clinton, igualmente ese sentimiento de cambio y de esperanza, de la misma forma hubiera contaminado de alegría muchos corazones; a lo mejor de una forma distinta, pero seguro que nadie habría quedado inmune ante el estímulo de pensar que una dona sería la inquilina de tan emblemático lugar. Y es que los humanos somos así; nos gusta el cambio y todo lo que conlleva, y cuando éste va unido a la percepción de esperanza de un mundo mejor, pues sobran las palabras.

Yo he tenido la suerte de ser testigo de cambios que se vivieron en este país; cambios que de igual forma generaron ilusiones (algunas veces contenidas por los malos precedentes) y que gracias a la lucha de muchas personas, han posibilitado que mis hijos nacieran en un país libre. Una vez, en España soñamos con la igualdad en su significado más amplio; soñamos con la justicia y con el respeto a los derechos humanos; soñamos con el fin del terrorismo; también votamos una Constitución que garantizaba la convivencia entre personas con distinta forma de pensar y que garantizaba a su vez los derechos más fundamentales que tiene el hombre; también teníamos menos años y menos tiros dados, y eso favorecía los sueños. Ya ha llovido desde entonces, y todavía grandes lacras campan por nuestra sociedad usando el parapeto de la ley que favorece el juicio justo y la presunción de inocencia. Lacras que se nutren de nuestro trabajo y esfuerzo, comiendo de los presupuestos; lacras que coartan la libertad de las personas honradas con el establecimiento del terror; lacras, que gracias al estado de derecho, cuando son puestas a disposición de la justicia, viven a tutiplén en hoteles de 5 estrellas. Será por ilusión.

Quizás lo que nos sobra es ilusión y esperanza, porque me cuesta trabajo pensar que un hombre, un solo hombre por muy buena persona que sea, pueda cambiar el mundo. Un hombre que demostró el 20 de enero, su fragilidad (como cualquier ser humano) al tener que protegerse con un chaleco blindado para pronunciar su juramento; un hombre que tuvo que realizar el trayecto desde el Capitolio a la Casa Blanca en un Cadillac a prueba de bombas. Y no es que lo reproche, pero Obama dependerá mucho de los poderes fácticos, que serán lamentablemente los que ejercerán presión en función de sus intereses; y es que es así; y eso no lo cambia nadie. Medidas populares como el cierre de Guantánamo o la retirada de tropas de Irak, a mi juicio, son cortinas de humo que sosegarán algunas almas; pero a buen seguro seguirán otros conflictos generados por intereses puestos en la carrera armamentística o destinados a controlar el mercado del preciado oro negro.

Una vez tuve ilusión por el cambio; una vez soñé con un mundo mejor; una vez creí en la honradez; una vez pensé en el triunfo de la justicia; tengo 44 años, y ya me han contado algunas historias... Perdón por mi pesimismo.

Halcón herido

Dónde estabas entonces cuando te necesité
nadie es mejor que nadie, pero tú creíste vencer
si lloré ante tu puerta, de nada sirvió
barras de Bar, vertederos de amor
os enseñé mi trocito peor
retales de mi vida
fotos a contraluz
me siento hoy como un halcón,
herido por las fechas de la incertidumbre.

Discusión acalorada

El otro día, paseando por esas calles de mi querida Úbeda, no tuve más remedio que prestar atención a una conversación que un poco acalorada desarrollaban dos individuos. No sé con exactitud, si era un cuento que se estaban contando, o por el contrario uno de ellos le estaba diciendo las verdades del barquero al otro. De la conversación pude extraer lo siguiente, veréis:

-¡Qué vivas y dejes vivir!
-¡Qué te preocupes de lo tuyo y dejes a los demás en paz!
-¡Qué no critiques tanto y mírate más al espejo! Lo mismo te das cuenta de algo.
-¡Qué los de tu alrededor te están dando el chocolate por la espalda!
-¡Qué laves tus miserias primero y luego después sigue con tu conciencia!
-¡Qué sé que vas a tener problemas de ulcera por culpa de la envidia que te corroe!
-¡Qué por muy alto que sea el pedestal donde te subas, siempre estarás al lado del paloduz!
-¡Qué por mucha pompa que te des tú mismo, no eres más que un difamador rastrero!
-¡Qué lo único que sabes hacer, es esconderte detrás de la basura!

¿De quién estarían hablando? Creo que por medio hay algún hijo de mala madre que se está ocupando de la vida de los demás y la suya la tiene un poco abandonada. Mi padre (q.e.p.d) me refería algunas veces que, el envidioso llora todo el año, el bien ajeno más que su propio daño. ¡Cuánta razón llevaba!

Carta a los Reyes Magos

Dios se sintió traicionado por el hombre, pues los preceptos que les impuso fueron incumplidos, haciendo éste gala de todos sus defectos. La soberbia les hizo a nuestros primeros padres, caer en la creencia de que ellos podían ser más que el mismo Dios. Desde entonces y aunque Dios, movido por su misericordia, ha intentado en multitud de ocasiones el acercamiento, nuestras actitudes han hecho imposible la reconciliación. Una muestra evidente del amor que siente el Padre hacia nosotros, es que nos manda un Salvador con el objetivo de redimir al mundo a través del sacrificio. El hombre, conocedor de la grandeza de su creador, tenía una idea equivocada de la personalidad del Mesías esperado. Dios, al contrario de lo que pensaban los hombres, les hizo llegar un libertador que basó su ministerio en el servicio, albergado en la misericordia y en la humildad.

Las tradiciones y la fuerte atracción que siente el ser humano hacia su creador, han hecho que hoy, muchos de los que se llaman cristianos estén agrupados en asociaciones religiosas, las más populares las que están haciendo una labor catequética en torno a la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Las cofradías de Semana Santa, como cualquier otra asociación, necesitan del trabajo y esfuerzo de muchas personas, para llevar a buen fin todos los objetivos que demanda su propia naturaleza. Gracias a la reglamentación de estas asociaciones, es imposible que muchos de los cargos se eternicen; lo cual es una buena práctica que impide el anquilosamiento de ideas y a la vez permite que muchos de los asociados, opten a ocupar cargos de responsabilidad dentro de las mismas.

En asociaciones de otro carácter, sobre todo las que tienen que ver con la política, es lógico que se generen luchas dirigidas al acaparamiento de poder. El poder dentro de un partido político crea estatus social y lo que busca la mayoría: pingües beneficios para el interesado en primera instancia, y si puede ser, para los amiguetes. ¿O creen ustedes lo contrario?. Bueno, a veces hay alguien honrado que sólo quiere el bien común. Estoy seguro que entre las asociaciones religiosas y las destinadas a la política, no hay más remedio que encontrar diferencias. En las primeras impera la labor altruista y en las segundas, esa labor queda un poco al margen; no es que no exista, pero es más difícil de encontrar. Si esto es así, ¿por qué algunas veces estas diferencias no se observan con claridad?.

Ciñéndome a las cofradías de Semana Santa que es lo que mejor conozco como asociación, tengo muy claro que hay muchos cofrades, la mayoría, que son modelo de entrega y abnegación a la hora de trabajar por su hermandad. Son claro ejemplo de humildad, rechazando a ultranza cualquier tipo de protagonismo vanidoso y no esperan ningún reconocimiento que vaya más allá del respeto. Pero también, como no, hay gente que se pasa de celo, en algunos casos enfermizo. Su labor, a parte de no dejar hacer a nadie, es mirar por encima del hombro a otras personas que se acercan con espíritu de ayuda. Esta clase de personas sólo actúan delante de la gente para que se les vea, y no le importa pisar por encima de los demás con el único objetivo de satisfacer su ego. En definitiva, unos hipócritas. Por que sino es así, ¿Por qué razón cuando acudimos a misa los domingos a recordar el sacrificio que hizo Jesús por nosotros, no dejamos nuestras miserias en la puerta? ¿Por qué razón miramos con recelo a nuestro prójimo, si sus pretensiones son las mismas que las nuestras?. Si Dios es pura misericordia y los cristianos apostamos por seguir su ejemplo, ¿Con qué pretexto somos capaces de negar a nuestro hermano incluso un simple saludo? Jesús Nazareno nos enseñó el camino recto hacia el Padre. Nosotros nos empeñamos en desviarnos del mismo, siempre en pos de nuestros propios intereses.

Majestades: En estas vísperas se me ocurre formularos una petición: Derramad sobre nuestros corazones el amor de Dios, para que pierdan la dureza por la que son invadidos.