Historia de mi cofradía, con humildad II

A la memoria de mi joven amigo Luís Ruiz Ruiz, recientemente fallecido, después de cargar con la cruz de una larga y cruenta enfermedad.

Todos los periodos tienen su decadencia, y aunque durante el mandato de D. Antonio Ruiz Guerrero fueron muchos los logros que se consiguieron para bien de la Real Cofradía, al final del mismo y seguramente por el cansancio, se produjo un anquilosamiento de ideas. Así pues, un año antes de que se cumpliera por estatutos el agotamiento de dicho mandato, después de la Semana Santa de 1.994, se atan cabos para que el próximo Hermano Mayor de la Cofradía de la Humildad, sea D. Luís Ruiz Ruiz.

D. Luís Ruiz, en aquellos tiempos, era una persona joven de apenas 30 años. En el mandato de D. Antonio Ruiz Guerrero ocupó el cargo de Vicehermano Mayor, aunque realmente fue un Hermano Mayor en la sombra, ya que por motivos de trabajo, éste último residía en Madrid. Por lo tanto, D. Luís Ruiz atesora una larga experiencia y conocimiento que aportará para el gobierno de su querida Cofradía. Se rodea de un grupo de personas de su misma edad, amantes de la Cofradía de la Humildad, en el que se encuentran entre otras: D. Juan Ramón Redondo Berlanga, D. Juan José Santisteban Moya, D. Andrés Ángel Ruiz Ruiz, D. Felipe Líndez Navarro, D. Ángel Padilla Baeza, D. Diego Cruz Poveda y D. Antonio Barrionuevo Martínez. También se sabe nutrir del conocimiento y la experiencia de gente que estuvo siempre vinculada a la Hermandad: D. Juan de la Cruz Sierra Rodríguez, D. Cristóbal Martínez Suárez, D. Francisco Latorre Moral y D. Joaquín Jiménez Expósito, conformando un grupo de experimentados cofrades que volcarán toda su sapiencia y esfuerzo para seguir construyendo una gran Cofradía.

Si la memoria no me falla, fue en junio de 1.994 cuando en sesión de Asamblea General fue elegido para gobernar la Cofradía de la Humildad, D. Luís Ruiz Ruiz, que presentó una candidatura junto con D. Juan Ramón Redondo Berlanga, como Vicehermano Mayor y D. Juan José Santisteban Moya, como Administrador. No obstante, hasta el día 2 de febrero de 1.995, no fue confirmado en el cargo por el Obispo de la Diócesis, D. Santiago García Aracil. A partir de ahí, el esfuerzo de D. Luís por conseguir una directiva fuerte que trabaje por la Real Cofradía da sus frutos, y los mismos los conjuga con la experiencia de cofrades veteranos y la inquietud de cofrades más jóvenes, que como nexo de unión aportan la ilusión, la cual crea un magnífico ambiente de trabajo.

La tarea no es nada fácil, pues para empezar, el poco patrimonio de que dispone la Cofradía está desperdigado. Los tronos de los Titulares, se encuentran en la deteriorada iglesia de San Lorenzo –cerrada al culto desde el año 1.936- con la amenaza de la destrucción por un ambiente poco propicio para conservarlos. Los enseres para la procesión están en casa del antiguo Hermano Mayor casi estorbando, pues los mismos ocupan un gran espacio, por otro lado necesario para la actividad empresarial de D. Antonio Ruiz Guerrero. Además, la imagen de Nuestra Señora de la Fe, está en un estado lamentable y necesita una restauración urgente. A priori, se presenta una agenda bastante completa, que poco a poco se irá desgranando.

Continuará.