¿Testigos?

Resucitado 2015 (11)Dicen los Evangelios, que aquella mañana del primer día de la semana, las mujeres iban camino del sepulcro de Jesús para limpiar su cadáver y embalsamarlo. Preocupadas por el inconveniente del peso de la piedra que tapaba la sepultura, cuando llegaron al mismo, se encontraron con la sorpresa de que la piedra estaba movida y el cadáver de Jesús no se hallaba en el sepulcro.

En los Evangelios podemos ver lo más significativo de la vida pública de Jesús hasta su muerte, aunque el relato de lo que en realidad es el fundamento de nuestra fe, el dogma por excelencia, queda reflejado de forma un tanto escueta. En otros libros en los que se relata este hecho, se explica con más detalle lo que sin duda tuvo que ser algo grandioso, claramente sobrenatural y creo además, que nuestra Imagen de Jesús Resucitado está basada en este relato que dice así: “… muy de mañana, al amanecer el sábado, vino una gran multitud a Jerusalén, y de su cercanías para ver el sepulcro sellado. Mas durante la noche que precedía al domingo, mientras los soldados de dos en dos haciendo la guardia, se produjo una gran voz en el cielo. Y vieron los cielos abiertos y dos varones que bajaban de allí teniendo un gran resplandor y acercándose al sepulcro. Y la piedra que habían echado sobre la puerta, rodando por su propio impulso, se retiró a un lado, con lo que el sepulcro quedó abierto y ambos jóvenes entraron. … explicando lo que acababan de ver, advirtieron de nuevo tres hombres saliendo del sepulcro, dos de los cuales servían de apoyo a un tercero, y una cruz que iba en pos de ellos. …aparecieron de nuevo los cielos abiertos y un hombre bajó y entró en el sepulcro.”

Efectivamente, la iconografía de nuestra cofradía nos muestra a Cristo Resucitado, en el mismo instante en el que abandona el sepulcro de una forma triunfante ayudado por el Ángel del Señor. Lo que manifestamos el día del Señor –nosotros así lo hacemos- está claro que no es su muerte sino su victoria; una victoria de esperanza para que demos sentido a nuestra vida cristiana. Pero siendo así, me surgen dudas sobre nuestro comportamiento de cara al hecho mismo de la Resurrección de Cristo. Observo que en ciertas ocasiones nos aferramos a los momentos más duros de la Pasión del Señor, dejando de lado su Resurrección. Creo que a veces no somos conscientes de que su Pasión y Muerte, sólo es un trance que nos muestra la misericordia de Dios hacia nosotros sus hijos, y que aún siendo importante este hecho, nos quedamos ahí sin avanzar hacía el tercer día para resucitar con Cristo y ser testigos de su gran obra. Morimos con Él, sufrimos con Él, pero somos incapaces de resucitar con Él. Dejamos de lado su Resurrección porque ello nos compromete. Nos compromete a vivir de una forma humilde, nos compromete a demostrar verdaderamente nuestro amor al prójimo, nos compromete a pedir perdón, nos compromete a dejar de lado nuestra hipocresía… Queremos ser testigos de Jesús de una forma llamativa, vacía de contenido; con gestos de cara a la galería, pero vanos. Queremos ser testigos de Jesús, anunciando su buena nueva, pero ¿realmente somos conscientes de este anuncio y de lo que significa?

Mostrar a Jesús montado en un burro u orando, calumniado, fustigado, humillado o muerto, no es más que enseñar al mundo, que un día un hombre bueno nacido en la ciudad de Belén, apostó por una sociedad más justa basada en la igualdad. Luchó contra una ley estricta que apartaba al hombre de la senda hacia Dios. A Jesús lo mataron por ser un personaje incómodo. Se enfrentó a la muerte consciente de su importancia para la salvación del pueblo de Dios, no sin antes padecer el peor de los escarnios de que puede ser objeto un hombre. Murió en la cruz y ahí hubiese acabado la historia de la vida de un hombre bueno más. Sin embargo nuestra cofradía es el colofón grandioso ¡CRISTO HA RESUCITADO, ALELUYA! Dios nos ha recompensado resucitando a su hijo. Seamos testigos de su Resurrección dando ejemplo con nuestras buenas obras, y llenando nuestra vida con verdadero sentido cristiano. El Cristo, el Hijo de Dios vivo, nos espera para que al final de los tiempos podamos gozar de su presencia.

Feliz Pascua de Resurrección.
Artículo para la revista Resurrexit, que edita la Cofradía de Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Paz de Úbeda.